El papel del poder político y económico y banquero judío.

“Deseos de poder”, es un viaje a través de la historia, donde se traslada al lector de una estación a otra para conocer lo se teje a nivel mundial en lo que respecta al papel de los poderosos, fundamentalmente; el económico, los cambios geopolíticos a nivel mundial pero particularmente de los países de la región del cercano oriente, y del  destino de su población como si esto no les incumbiera en nada. Es una versión distinta a lo que venimos acostumbrados a oír y a leer sobre la trayectoria de los acontecimientos de mayor impacto en la humanidad. Se revisan las revoluciones europeas; la francesa y la inglesa, la norteamericana y como no la rusa, y como han sido todas aprovechadas por un grupo de judíos, los padres del sionismo internacional, para cosechar de sus resultados los mejores favores para la creación del estado de Israel. ¿Por que se creó la liga de Naciones  más tarde las Naciones Unidas? ¿Por que y para que fue creada la Interpol? ¿No fue para proteger los sucursales de la banca de Rothschild en 1924? ¿Cómo se aprovecho de las negociaciones de Paz de Paris de 1919 para la validación de la Declaración de Balfour, siendo la mayor conspiración inglesa con la complicidad francesa en contra del nacionalismo árabe?

El autor nos acerca al conflicto árabe israelí no porque le interesara este tema más que otros sino por conocerlo mejor al haberlo vivido de cerca.

Hasta donde alcanza la seriedad de las negociaciones entre árabes e israelíes

Actualmente hay indicios de que los patrocinadores del estado de Israel, y particularmente EE UU, que se destacó con su generosa ayuda militar e influencia política en la escena internacional, están incomodados de seguir amparándole bajo su paraguas de protección diplomática, y por consiguiente liberar al estado de Israel y a sus gobernantes de las exigencias del derecho internacional y del acato y del cumplimiento de las resoluciones del Consejo de Seguridad (CS) y de ser perseguidos por los tribunales de guerra. Desde su reconocimiento mundial, desde hace más de sesenta años, EEUU vetó en más de 30 ocasiones a favor de Israel. La administración de EEUU jugó y acaparó el papel del único patrocinador e intermediario parcial y apoyó siempre al negociador israelí. Estuvo siempre bajo la influencia de los lobbies sionistas sobre su Congreso y su Senado que marcan su plan de intereses. Hasta hace poco, la URSS, China y los demás miembros permanentes del CS estuvieron presentes en cada encuentro entre palestinos e israelíes. Actualmente los representantes de estos países están apartados de cualquier negociación. Están marginados, simplemente no son bien recibidos por la parte israelí y se les aparta de la escena diplomática. La prensa árabe, y no hablemos de la otra en países musulmanes más radicales, tenga o no sus razones, tacha a la diplomacia israelí como descarada, engañadora y embustera que no quiere comprometerse en negociar una paz justa y duradera. Europa es insignificante y arrinconada. Lamentable! Se convoca solo cuando se requiere aportar financiación. Rusia, y a pesar de haber permitido la emigración de más de un millón de sus ciudadanos judíos a tierras palestinas  a lo largo de las últimas dos décadas, y que, curiosamente, son ellos quienes forman el núcleo más radical y conservador, no tiene presencia alguna que destacar.

La paz depende  de Israel en primer lugar. Si las negociaciones actuales pretenden traer la paz, entonces es importante no prolongar la vigencia del permiso de construcción del ministerio de defensa Israelí de más colonias en los territorios palestinos ocupados. Este ministerio es considerado la parte responsable de la ocupación. El negociador debería comenzar con los acuerdos de la frontera de lo que sería el estado de Palestina. Esto sería la prueba de parar la usurpación de las tierras árabes.  Para negociar y poder llegar a unos resultados que puedan ser decisivos y respetados para garantizar los derechos palestinos en primer lugar, se debe de conocer a esta parte palestina, a sus reivindicaciones y demandas, escuchar su punto de vista y no tomarlo por extinguido y terminado sin ningún derecho. Es importante también considerar sus demandas y reconocer sus derechos humanos y dejar de tacharlo de radical y de terrorista. El punto del reconocimiento de los derechos de los emigrantes palestinos, sus indemnizaciones así como el tema de Jerusalén, todos son cuestiones secundarias alcanzables, una vez sea reconocido el estado palestino.

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