LAS NEGOCIACIONES CON ISRAEL SON UN FIASCO

LAS NEGOCIACIONES CON ISRAEL SON UN FIASCO

¿Cuántas negociaciones y encuentros fútiles entre ambos rivales que han terminado en pérdida de tiempo?

¿Son las negociaciones el pecado mortal de la Autoridad Palestina (AP)?

¿Por qué no paran la construcción de nuevas colonias en Cisjordania, si de verdad Israel quisiera entablar normales relaciones y reconocer al estado palestino?

Han pasado 17 años de las negociaciones de Oslo y nada sustancial ocurrió en la escena, sino todo lo contrario, palpamos la debilidad de la AP como negociante siendo cada vez más evidente.

Israel no cambió su política de colonización, robo del agua, confiscación de bienes por “dueños ausentes”, usurpación de tierras, talla de árboles… y largo etcétera de humillaciones diarias contra la población civil bajo la ocupación. Tampoco quiere llegar a un acuerdo inmediato. No debemos olvidar la última declaración de su ministro de
exteriores, Avigdor Lieberman, ante la Asamblea General de la ONU:
“cualquier acuerdo con los palestinos requiere décadas para firmarse”

La postura de Israel dentro de estas negociaciones ignora que es una fuerza ocupante. Las actuales negociaciones se fundaron sobre el hecho de que los árabes quieren la paz,
olvidando el previo acuerdo de Madrid en apoyo de “tierra por paz”, o sea la
devolución de toda las tierras árabes ocupadas después del 4 de junio de 1967,
y que es el núcleo actual del conflicto, a cambio de la paz por los vecinos árabes y el mundo islámico. Por otro lado, los palestinos pusieron en las mismas sus derechos en plano secundario: el retorno de los refugiados, la humillación constante que sufren diariamente en los Territorios Ocupados (TTOO), la desfachatez de la usurpación de sus tierras y la descarada confiscación de sus bienes, regalándoles a unos inmigrante judíos,
principalmente rusos sin ninguna vinculación a esa tierra palestina…etc.

Para colmo, Israel en estas negociaciones es quien exige de la parte palestina, (debilitada por divisiones internas, destrucción sistemática por el ejército israelí de la infraestructura
sufragada por los europeos a raíz del encuentro de Madrid en octubre 1991, la poca, si no, nula y ausente ayuda de los demás países árabes, y por ende, la total dependencia del interlocutor norteamericano, a su vez, chantajeado por la presión del lobby sionista dentro de un amplio ámbito diplomático en los Estados Unidos), la seguridad de la población israelí, y la disposición palestina de confirmar su buena conducta futura, para luego ganarse la confianza israelí. Igualmente, exige de los demás paises  árabes el intercambio diplomático después de conseguir su reconocimiento, no, solamente, como un estado soberano, sino, también, como ocupante, y de obtener la luz verde para sus inversiones financieras y tecnológicas, a cambio de retirarse de ciertas partes insignificantes de los
TTOO.

No debemos ignorar la nueva exigencia descarada y antidemocrática del reconocimiento del carácter judío del estado de Israel, la cual pone en evidencia esta democracia falsa de Israel.

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