PARADOJAS DE LA POLÍTICA

Paradojas de la democracia que nos quieren vender. Parte I
Contradicciones de Washington
La administración de los Estados Unidos de Norteamérica encabezada por su presidente Bush hijo y sus afines neoconservadores y por la complicidad de guerra, del socio PM británico Tony Blair, invadieron Irak bajo alegaciones, que se supieron desde su momento eran falsas. En Afganistán iniciaron su guerra contra el terrorismo de Al Qaeda,
pero luego la extendieron a Irak sin razón. EEUU ganó la simpatía del mundo entero,
incluido árabes y musulmanes, tras los fatídicos ataques del 11-S, (sin entrar
en estas páginas en la polémica de que si eran autoatentado o no, o de que si
pudieran ser abortados a tiempo), y por consiguiente tomaron luz verde para
iniciar la “guerra castigo” contra los Talibanes por su apoyo y su negación a
entregar a los cabecillas de Al Qaeda. Y antes de conseguir los objetivos, de
detener a Bin Laden, vivo o muerto, EEUU cambiaron de rumbo para atacar a Irak
con la excusa de derribar a un dictador, que cometió presuntamente tantos
asesinatos contra sus ciudadanos, asímismo para democratizar la región, ejemplo
que deberían copiar los iraníes y los sirios. Una democracia tomada por muchos
pueblos de la región con tanto sarcasmo en su momento. Sarcasmo porque nadie
confiaba en la política de estos patrocinadores de la democracia, y nadie duda
que occidente tiene doble estándares y mide con doble vara al tratar de
cuestiones que afectan a la región.
Hoy descubrimos que nada nuevo se esconde tras la masiva filtración a través de Wikileaks de cerca de 400.000 documentos registrados, que detallan crímenes de guerra, violación de los derechos de detenidos y encarcelados y la muerte de más de 100.000 civiles, cometidos bajo la responsabilidad de EEUU. Pero lo nuevo en ello es la procedencia de estos informes, el propio Pentágono, con número oficial de las víctimas iraquíes, por ejemplo, de la muerte de 109.032 personas entre 2004 y 2009,
de los que más de la mitad, 66.081, eran civiles. Todo esto da más razón de recriminación de culpabilidad de los responsables líderes de la administración de Washington y de sus aliados.
La pregunta oportuna que vendría a la mente de cualquiera sería: ¿no se había dado cuenta el pentágono de todas estas barbaridades, y por qué se callaron ocultándolas? ¿Si fueran estos crímenes cometidos por cualquier otro país como, Irán, Corea del Norte, Sudán o cualquier otro, se callaría el mundo occidental ante tal barbarie.
Quien comete un crimen, asesora su investigación y oculta sus detalles, hoy día es el país más fuerte que pretende gobernar al mundo. No quedan más pruebas de acusación contra los responsables como supuestos criminales de guerra. Todos los organismos internacionales, tribunales de justicia, la ONU, en definitiva, y países libres
y democráticos de occidente, están insistentemente convocados para no callarse
ante lo sucedido y sucede en Irak desde hace más de siete años. El Consejo de
Seguridad es el responsable en primer lugar, ya que en su sede se tomaron las
decisiones y se exhibieron, cínicamente, las fechorías para demostrar al mundo
la posesión por el gobierno de Bagdad de Armas de Destrucción Masiva, y la
conexión con el terrorismo de Al Qaeda.
Paradojas de la democracia que nos quieren vender. Parte II
Contradicciones de la ONU.
Las declaraciones del Ministro de Exteriores de Israel, Avigdor Lieberman, en la Asamblea general de Naciones Unidas con las que pretendía expulsar a más de un millón y medio de palestinos “ciudadanos” israelíes, son declaraciones racistas sin la menor duda. Antes de él, la PM Tsivi Livni, proclamó algo similar. Ambas son declaraciones que confirman el
origen del sionismo basado en la doctrina de la pureza judía y su práctica racista.
Los actuales judíos no pueden tener esta pureza de sangre que proclaman, ya que los judíos proceden de diversas etnias y nacionalidades. Y según estudios dirigidos por autoridades de renombre científico mundial, los hebreos de origen semita no alcanzan el 5%.
La ONU se ha equivocado al anular su resolución 3379 de la Asamblea general aprobada el 10 de noviembre de 1975, que equipara al sionismo con el racismo en general, y con el apartheid de Sudáfrica en particular, entendiéndose como discriminación racial. Las
referidas declaraciones vienen a confirmar el carácter racista de los gobiernos de Tel Aviv desde la creación de Israel en 1948. ¿No es esto un acto de nazismo y de racismo sionista? ¿No merecen estas declaraciones alguna reacción por las capitales de la libertad y de la democracia del mundo occidental, ser tenidas en cuenta y perseguidas por las leyes que defienden derecho y valores de la humanidad?
La agenda del Knesset israelí está repleta de propuestas de decretos que al fin y al cabo aspiran a controlar y limitar el mínimo las manifestaciones nacionalistas palestinas y censura toda actividad política de los ciudadanos árabes dentro de la línea verde, (Línea de
armisticio anterior a 1967). Todas son censuras que controlan la libertad de expresión que critica la judaización del estado israelí, y por otro lado, el derecho a la resistencia contra la ocupación.
¿Es esto una faceta más del fascismo israelí o un deterioro de su aparente democracia? No cabe duda que el ciudadano judío tiene cada vez más aseguradas su liberalismo político y
económico en detrimento de todo lo que pertenece al ciudadano árabe. Sin
olvidar el arraigo mayor del radicalismo derechista religioso, considerado como
un racismo contra este grupo de la población.
Paradojas de la democracia que nos quieren vender. Parte III
¿Es Israel un estado Apartheid? o, ¿es la única democracia de la región
Para contestar muy escuetamente a esta pregunta echemos un repaso sobre el informe realizado por el centro de Investigación de Ciencias Humanas de Sudáfrica en el
pasado mes de marzo de 2010 y revisado por Madame Frances RÉMILLARD, Autoridad
jurídica de la provincia de Quebec, Canadá, miembro del grupo de “Paz Justa en
Tierra Santa” y experta en el tema de la segregación racial.
Este centro llevó a cabo un estudio jurídico desde la perspectiva imparcial basado en el derecho internacional y no en la retórica política. Examinó las leyes internacionales,
las resoluciones legales y la situación jurídica que rigen en Palestina desde la época otomana a finales de la Primera Guerra Mundial. Y por otro lado, examinó en detalle todas las leyes israelíes (más de 2500 en detrimento de los palestinos nativos de Palestina), y la negativa de Israel para actuar acorde con la Legalidad Internacional.
El Derecho Internacional define “apartheid” como una forma institucionalizada del racismo, en el que los Estados promulgan leyes para mantener la dominación de un determinado grupo racial sobre cualquier otro, y que como consecuencia este grupo resulta ser sistemáticamente oprimido por el primer grupo. Estos  regímenes mantienen su dominación mediante.
1.- la otorgación del privilegio para un grupo racial; con leyes de tratos preferenciales,
2.- la segregación según la etnia en áreas geográficas con limitado acceso a la tierra y a los recursos naturales y
3.- por la supresión de cualquier oposición al régimen, por medio de los asesinatos, la detención administrativa, la tortura y los demás tratos crueles, inhumanos y
degradantes y la encarcelación sin acusación definida.
Sobre la base de estos hechos el estudio concluyó que: Israel, desde 1967, se considera como una potencia ocupante beligerante en los Territorios Árabes Ocupados (Cisjordania, Jerusalén y Gaza), y que la ocupación de estos territorios se ha convertido en una
empresa colonial, que implementa un sistema de apartheid.
Resulta ser que todas las políticas oficiales de los gobiernos de Israel en estos territorios son más que condenable.

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