Israel, contradicciones que confirman la gran mentira (II)

¿Vivimos actualmente la era de dominio israelí y el tiempo de la hegemonía del estado judío en la región del Oriente Medio? Ésta nos lleva a la segunda pregunta: ¿es éste el siglo del poder israelí en el Think Tank (toma de decisión) europeo y no digamos el estadounidense?

Lo que va a leer a continuación estimado lector, puede que resulte verosímil si numerosas personas en el mundo libre lo piensan pero no lo pronuncian, así que le pido paciencia hasta terminar de leerlo entero y dejarle la libertad de sacar sus conclusiones. El tema se relaciona con la exigencia que piden los responsables políticos israelíes, no de los vecinos árabes y palestinos particularmente, sino de todo el mundo. Lo dividiremos en tres partes.

Segunda parte: contradicción y pretensión política

La historia reciente, y desde principios del siglo pasado, es bastante conocida para muchos, incluso para los propios gobernantes israelíes quienes confiesan haber arrebatado las tierras de sus propietarios palestinos. A dichos gobernantes no les extraña el rechazo de éstos de hacer la paz sin primero recuperar algo de sus derechos en Palestina.

  • Los judíos sionistas utilizaron el “antisemitismo” a lo largo del siglo XIX para poder iniciar y culminar el proyecto sionista, primero con la Declaración de Balfour durante la Primera Guerra Mundial, y luego con el reconocimiento de su estado poco después del fin de la Segunda Guerra Mundial. Numerosos documentos lo confirman, si entendemos correctamente su interpretación.
  • Más tarde, cuando se afinaron las distintas políticas mundiales, el sionismo fue considerado un movimiento racista y fue catalogado de esta naturaleza en la Asamblea General de la ONU en 1975.
  • Hoy en día, nos choca ver los crímenes de Israel contra la lesa humanidad y el salvajismo de crímenes de guerra cometidos por sus soldados contra los civiles (la flotilla de la libertad y todas sus agresiones contra sus vecinos), sean considerados como acciones heroicas. Y, para colmo, cualquiera que se atreve a criticarlos, es considerado antisemita.
  • Israel invierte la realidad. Ve en el pueblo palestino como quien les arrebató su tierra bíblica prometida, y en las víctimas del lado palestino como merecedores del castigo máximo y la extinción, y por consiguiente, consideran las luchas árabes como actos de terrorismo[1]. La influyente propaganda israelí ha conseguido plasmar que el verdugo (israelí) se convierta en la víctima y exija el apoyo y el entendimiento mundial para aplaudir sus agresiones. Muchos activistas mundiales se preguntan: ¿Por qué la oposición a la política de Israel y el rechazo y la condena de sus masacres contra el pueblo palestino entran en el marco de actividad antisemítica? ¿Dónde están los valores humanos, los principios del derecho y de la ley en las relaciones internacionales?
  • Desde la Conferencia de Paz de Madrid en octubre de 1991, jamás hubo una seriedad en la forma de tratar la cuestión palestina, ni hubo algún acto firme, sólo condenas. Nunca se cumplieron los compromisos israelíes firmados durante los numerosos encuentros y los distintos tratados y acuerdos que fueron patrocinados por los países del Cuarteto: Rusia, EEUU, la Unión Europea y las Naciones Unidas.
  • En 1993, se firmaron los acuerdos de Oslo, cuando se acordó crear la Autoridad Palestina (AP), como representante del pueblo palestino para las firmas de futuros acuerdos, pero desde entonces sólo se incrementaron los sufrimientos de la gente, y se incrementó el número de colonias israelíes con okupas judíos de distintas razas y etnias traídos de otra parte del mundo.
  • En el 2000, Ariel Sharon (PM israelí), declaró el fin de Oslo. Alentado, más tarde, por la administración de Bush y por su cruzada contra el terrorismo, decidió acabar con la AP. Encerraron a Yasser Arafat en al Muqada’a (residencia del gobiernos palestino en Ramalla) después de haberla mantenido cercada durante tres años bajo la cómplice mirada internacional y la pasividad de la ONU.
  • La formantes de la lista de candidatos “Cambio y Reforma”, ligada a Hamás, se presentaron a las elecciones generales palestinas de 2006, y obtuvieron la mayoría absoluta, lo que les otorgó el derecho de formar el gobierno que lideró Ismail Haniye. Este resultado causó una repulsa de israelíes y norteamericanos y generó, más tarde, una serie de sanciones por parte de algunos países occidentales y árabes de “gobiernos moderados”, que cambiaron sus opiniones previas de haber considerado las elecciones como las más transparentes y democráticas, y consideraron terrorista a Hamás, rompiendo todo lazo diplomático, aplicando sanciones como el cerco vigente hasta ahora y los asesinatos de líderes políticos y los ataques militares por parte israelí. Claro está, que Hamás participó en las primeras elecciones democráticas en Palestina, bajo supervisión de los organismos internacionales y con la presencia de personalidades internacionales como Jimmy Carter, ex presidente norteamericano, y bajo la aceptación de los EEUU y de Israel, que creyeron que Hamás no llegaría a ganar las elecciones. Pero los resultados, inesperados, hicieron que éstos instigaran a su aislamiento internacional, impidiendo la llegada de toda clase de ayuda económica a través de Hamás al ciudadano palestino en Gaza, así mismo, de cualquier relación diplomática con el exterior. Un boicot severo.
  • Israel aprovechó en tiempo de Bush la guerra contra el terrorismo de Ben Laden y declaró la guerra contra Hezbollá, en el frente norte, pero, en vez de limitarse a atacar la fuerza de Hezbollá, destruyó, por cuarta vez la infraestructura del Líbano durante una agresión vil y salvaje. Y al poco tiempo, inició la operación de plomo fundido contra Gaza considerada como un crimen de guerra. Y como es habitual, Israel consiguió destruirlo todo, mató a los niños y a las mujeres, bombardeó centros de ONG y de las NNUU y de las escuelas porque, simplemente, las familias se refugiaron en estas dependencias. Por supuesto se condenó a Israel pero como si nada ocurriese. Recordemos el informe de Goldstone, el juez judío de Sudáfrica que consideró esta agresión como un acto de crímenes de guerra[2].
  • Los dos médicos noruegos Mads Gilbert y Erik Fosse denuncian en su libro Eyes in Gaza[3] (Ojos en Gaza), con pruebas y relatos presenciados por ellos durante su prestación de ayuda en el hospital Alshifa’a de Gaza desde finales de 2008, el salvajismo israelí contra los civiles, en su mayoría niños y mujeres indefensos. Ellos rechazan nombrar las cosas si no lo es con su verdadero nombre; los Territorios ocupados (Cisjordania) y Gaza son Palestina, los asentamientos son colonias y los colonos son verdaderos okupas bajo la protección del ejército israelí, y este no es el “ejército de defensa” sino tropas de ejército, más bien, de ataque como cualquier otro, y declaran al “terrorista” en ojos de los israelíes como el único defensor de los derechos de la población bajo ocupación… Así mismo, se preguntan, ¿cómo se niega a la prensa entrar en la zona que sufrió el bombardeo israelí y presenciar el resultado de la salvaje y criminal destrucción, mientras se permite fotografiar los cráteres que producen los misiles de fabricación doméstica, de AL Qassam, disparados hacia el sur de Israel? Sus efectos son filmados, una y otra vez, por los medios informativos. ¿No poseen, acaso, los israelíes los armamentos más modernos y más sofisticados? Pero, sencillamente, los dejan que yerren sus objetivos para matar civiles inocentes que luego lamentan como bajas colaterales.
  • Israel acusó a la milicia palestina de utilizar a los niños como escudos humanos, para frenar los disparos de los tanques israelíes, pero los últimos juicios demostraron lo contrario, y la realidad es que los soldados israelíes son quiénes recurrieron a ello. Israel acusa de ello a Hamás, pero no aporta ninguna prueba, sólo son declaraciones del portavoz de su ejército, y éstas, como se espera por parte israelí, hay que creerlas. Patéticamente son escuchadas en occidente gracias a sus influencias en los medios de difusión.
  • Por último, el proyecto sionista cambió de programa al ver su ambición de crear Israel entre los dos ríos, el Éufrates y el Nilo, al ser imposible dominar tanta extensión de tierra habitada con millones de personas, optó en vez de la ocupación geográfica,  por la dominación  económica y política. Estos planes estratégicos vienen reflejados por el cambio radical dentro del propio Israel. Encontramos un giro notable hacia el fundamentalismo religioso judío impulsado, cada vez más, por extremistas judíos que alcanzan, según fuentes israelíes, más del 60% de la población. Como resultado percibimos su influencia sobre la política, tanto exterior  como interior, reflejada con la promulgación de leyes por el parlamento (Knesset) que le sirven para enfrentarse a sus enemigos, los árabes y demás países islámicos encabezados por Irán, así  como a los palestinos dentro de Israel con nacionalidad israelí. Estas leyes de carácter racista, similares a las aplicadas durante el gobierno de segregación racista (apartheid) en Rodesia  (Sudáfrica) condenado y rechazado a nivel mundial hasta que fuera derrocado gracias a la lucha de activistas liderada por Mandela, y al apoyo mundial en pro de los derechos humanos. Lo que nos parece paradójico hoy día es ver la complicidad pasiva internacional,  que a pesar de su conocimiento de tales leyes discriminativas israelíes, sigue considerando a Israel como un país democrático. La finalidad de estas leyes es complicarles la vida a los palestinos, y obligarles a abandonar Palestina por la represión y la desesperación, y además retirarles la nacionalidad israelí contra todas las normas legales y morales.


[1]  http://www.aljazeera.net/NR/exeres/4C29AFF6-53A6-45F6-AA53-156CFC0CB365.htm

Este impactante enlace demuestra el número y el nombre de todos los pueblos y aldeas borradas del mapa palestino después de 1948. Sólo tiene que abrirlo y pinchar con el ratón sobre cualquier provincia y se desplegará una ampliación de la misma con el nombre de las aldeas.

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