Riqueza y derechos

La historia se repite pero cada vez en distinto aspecto.

El capital procura siempre protegerse sin importarle la forma de  conseguirlo.

Es curioso lo que ha sucedido en el mundo, desde las revueltas de trabajadores en el siglo XIX. Anteriormente la industria se convirtió hasta mediados del siglo XIX en la actividad económica más importante en el continente europeo partiendo de Inglaterra pasando luego por Francia y Alemania. Fue la primera fase de la industrialización hasta que se produjo la primera crisis del capitalismo tras el gran cúmulo de la producción textil. Esta crisis encaminó a que los más perjudicados fueran los asalariados cuyos sueldos no alcanzaban con la carestía de la vida. Como resultado fue que la burguesía se consolidó en una nueva clase social y junto con la clase obrera se organizó en asociaciones sindicales. Ambas alentadas por el poder económico exigieron participar, a lo largo de los siguientes 150 años, en la decisión política lo que desestabilizó gobiernos de los grandes ricos países. El ejemplo de los proletariados de la Comuna de Paris (1871) que derrocaron al gobierno monárquico burgués, formaron sus propios organismos gubernamentales y reemplazaron al estado en el poder, fue un hecho aunque duró poco tiempo.

Tras la Primera Guerra Mundial los gobiernos capitalistas crearon en 1921, por el temor de contagio de la Revolución Bolchevique, la Organización Mundial de los Trabajadores (WOW, siglas en inglés de World Organization of Workers), siendo Ginebra su sede. El objetivo de esta organización fue contener a los trabajadores, haciendo partícipes a los sindicatos obreros en el juego político-económico mundial a expensas de las colonias en África, Asia y América Latina, o sea, para conseguir la paz social y el bienestar de la clase obrera, los obreros tuvieron que entrar en juego del robo de los recursos naturales en estas colonias. Según los principios fundamentales de la visión de la WOW, las políticas nacionales e internacionales deberían fundamentarse en instituciones y valores democráticos, la economía debería estar al servicio de cada persona, el trabajo y el capital, si bien son fuerzas sociales y económicas opuestas, deberían reconciliarse lo más posible a favor del desarrollo de una sociedad basada en la solidaridad, la justicia social y la paz[1]. Por consiguiente, los conflictos entre los trabajadores, los empleadores y/o los gobiernos, y aqui está lo más importante, deberían solucionarse mediante el diálogo social y las negociaciones, o sea dejar a parte las huelgas. El instrumento esencial de la paz social es el convenio colectivo de trabajo.

Durante la guerra fría después de la Segunda Guerra Mundial, los gobiernos capitalistas cedieron a favor de la clase obrera con el único objetivo de fortalecer los vínculos de lucha contra los pueblos de las colonias por un lado, y contra los países del polo comunista, la URSS y sus satélites por el otro. Se dictaron nuevas leyes, nuevos acuerdos y tratados que trajeron a las redes de la seguridad social. Los sindicatos invirtieron en la educación, la vivienda, y así se unieron por intereses comunes los gobiernos, los empresarios y los trabajadores, estos últimos representados por los sindicatos. Pero esta malvada alianza acarreó la debilidad de los sindicatos durante los años ochenta del siglo pasado. Esta languidez sindical se manifestó especialmente cuando el presidente norteamericano Reagan apoyado por ambos partidos, republicanos y demócratas, lanzó un ultimátum en agosto de 1981, para terminar la huelga salvaje convocada por la organización profesionales de tráfico (PATCO) y la agencia de aviación federal (FAA), en la cual exigían reducción de horas de trabajo y subida de sueldos. PATCO careció del apoyo de un paro general, que el movimiento sindical no estuvo en condiciones para organizar. Lo curioso fue que PATCO hizo todo lo posible para que Reagan fuera elegido. Una vez electo, Reagan traicionó al sindicato y declaró que la huelga era “un peligro para la seguridad nacional”. Dio 48 horas a los controladores en huelga para reincorporarse a sus trabajos, sino serían inmediatamente despedidos y no volverían a ser contratados como trabajadores de la administración pública para el resto de su vida. Sólo 1.650 se reincorporaron a sus puestos de trabajo, cerca de 11.350 controladores perdieron su puesto de trabajo. El daño fue enmendado por Clinton 12 años más tarde.

El otro suceso fue cuando la PM británica Margaret Thatcher en 1985, estuvo al frente de la huelga convocada por la Unión Nacional de mineros que duró un año entero antes de que sus líderes llegaran a un acuerdo. Los mineros fueron derrotados. El gobierno conservador procedió a cerrar todas las minas menos 15 minas de carbón, las cuales fueron privatizadas en 1994. Thatcher había prevenido el efecto de la huelga con el suministro de electricidad de Francia y el almacenamiento de reservas de carbón, e introdujo modificaciones de la legislación británica que permitían penalizar a los mineros en huelga, esencialmente en materia de ejecución de préstamos inmobiliarios. Una reforma legal posterior hizo responsables a los sindicatos de los daños causados en huelgas no votadas; en adelante fue necesario, además, el sufragio secreto para la elección de cargos sindicales y para la afiliación de los sindicatos a partidos.

Sin embargo, la decadencia sindical global comenzaría con la aparición de las grandes compañías multinacionales prósperas gracias al liberalismo comercial mundial y a la facilidad de préstamos hipotecarios con intereses que rondaban entre 20 y 15 por ciento, no solo en los países industrializados, sino también tercermundistas. Esta libertad para llegar hasta la mano de obra barata en estos últimos países fue gracias a la accesibilidad de viajar en aviones de cualquier trabajador y a las demás facilidades legislativas, así como a la globalización y los nuevos medios de internet. Pero estas nuevas coyunturas obligaron a los grandes capitales, que acaparaban los mercados a nivel mundial, a enfrentarse a las leyes de la aristocracia laboralista en los países ricos y a nuevas legislaciones que crearon más obstáculos políticos y de traslado. Impidieron la salida de masas de emigrantes en busca de nuevas oportunidades de trabajo y de ganarse la vida obligándoles, con la colaboración de algunos dictadores secuaces (ejemplo de Libia y de Túnez), a permanecer en sus respectivos países sin defensa de alguna organización sindical ni gubernamental, pero inmersos en miserables condiciones laborales.

El capitalismo multinacional, encubierto por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, hoy día, controla el mercado financiero mundial y es el causante de las crisis financieras estatales creadas, deliberadamente o no, por su injerencia en la política de numerosos países que caen en sus garras uno tras otro, arrastrando a crisis políticas de gobiernos como la de Grecia, Portugal, Islandia o Irlanda. España e Italia tampoco son inmunes a ellas.

En definitiva, los trabajadores confiaron en una organización que fue sometida a, o reemplazada por los gobiernos entregándose a intereses de poderes políticos y de prestigios laborales en detrimento de los derechos de los afiliados a quienes representa. Si no fuera esto así, entonces ¿cómo se explicaría la desaparición o la disminución de clases medias, tanto en los países capitalistas e industriales como en otros en vía de desarrollo, y no hablemos de países tercermundistas donde gobiernan los dictadores afines del capitalismo occidental? ¿Cómo se explicaría también la injusta distribución de la riqueza mundial, cuando la quinta parte de la población controla más del ochenta por ciento del mercado mundial y de otro tanto de su economía?

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Riqueza y derechos. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s