Antisemitismo versus antisionismo

Legitimidad de Israel

Antisemitismo versus antisionismo

El antisemitismo, como refiere el escritor Jihad Khazen, nació paralelo con la historia de la humanidad pero tomó aspectos más enlazados desde mediados del siglo XIX. Después de la desenfrenada práctica antisemita en Europa durante siglos, terminó en el siglo XX con el holocausto nazi. Los cristianos europeos se concienciaron, muy tarde, de la magnitud de su crimen y desde entonces el antisemitismo es perseguido por la ley. Hasta aquí resume el señor Khazen su observación. Pero esto no impidió que algunos focos (antisionistas tomados por antisemíticos) que demostraron su animadversión al sionismo en general y a los políticos israelíes en particular perduraran y por consiguiente se confundan con el antisemitismo. El sionismo es un fenómeno político con aspiraciones colonialista expansionistas que encuentra su apoyo económico y logístico proporcionado por decenas de organizaciones y sociedades de mucha influencia no sólo dentro de Israel sino a nivel mundial y particularmente en los Estados Unidos. El American Israel Public Affairs Committee (Comité de Asuntos Públicos Estados Unidos-Israel, cuya sigla es AIPAC), es el mejor ejemplo. El sionismo defiende constantemente su proyecto ante cualquier crítica de las personas o las instituciones, sean oficiales, o sean académicas, si llegasen a criticar, como ejemplo, el comportamiento de los líderes, políticos y militares israelíes respecto a la violación de los derechos de los palestinos. Entonces los defensores recorren como en la actualidad, a la nueva estrategia de acusar a los críticos del estado israelí como pretendiendo “retirarle su legitimidad”, mueven su maquinaria propagandística para frenar la supuesta alarma y recurren a la estrategia defensiva preventiva, y más cuando surge en el horizonte político cualquier posible condena de Israel por la comunidad internacional.

Esta nueva actividad de los defensores de Israel reaparece al tiempo cuando los palestinos llevan seriamente, en esta ocasión, el reconocimiento de su estado en el seno de las Naciones Unidas (NN UU) y acorde con la legalidad internacional. Israel acusa a los árabes de pretender quitarle su legalidad, pero se olvida que los propios responsables israelíes son quienes ponen en entredicho su legalidad al mantener una ocupación ilegitimada por la Comunidad Internacional (CI) y además de por muchos judíos[1] (tildados como judíos que se odian, o judíos anti Israel) dentro y fuera de Israel que critican la política de la derecha radical del país. A nivel académico mundial, e incluso dentro del propio Israel, el número de profesores y administraciones universitarios que reclaman boicotear Israel es cada vez mayor.

Por su parte los árabes demandan para continuar con las negociaciones, suspender la ampliación de las colonias en los territorios ocupados de Cisjordania, que de antemano todo el cambio y la construcción en estos territorios están en contra de todos los principios y derechos internacionales. Desde la firma de Oslo el número de las colonias en Cisjordania y el número de sus colonos se ha incrementado muy notablemente.

“Name and Shame”, o nombra y difama es el modus operandi del sionismo internacional. Israel no encuentra reparo en utilizar cualquier medio para defender su legalidad, aunque esta no estuviera entredicha a nivel internacional. Recientemente estamos presenciando y de forma creciente un rechazo a la política israelí en general. No debemos considerar este fenómeno como forma de antisemitismo, aunque en sí representa una crítica de la derecha radical israelí que lamentablemente es la voz cantante de su estrategia gubernamental, sino un rechazo al sionismo. La estrategia defensiva sionista radica en la difamación de cualquier individuo, institución o gobierno y la acusación como antisemitas, y entonces se lanzan para contraatacarles y crearles problemas: por ejemplo llegar a acusarles de ser “anti pacifistas” al negar, arbitrariamente, a Israel su derecho de existir y llegar a cuestionar su “democracia” única en la región. En la otra faceta, cuando quieren aparentarse como buenos colaboradores a nivel académico, entonces convocan meetings para organizar debates de manera democrática y transparente. De esta manera dirigen la acusación contra los académicos de cobrar sueldos injustamente al aprovechar sus puestos para politizar la enseñanza.

Entonces es fácil llegar a la conclusión de que el sionismo internacional falsifica la realidad sobre los actos de los gobiernos y responsables políticos israelíes para poder camuflar sus objetivos. Justifica los continuos actos de agresión de su ejército y los de sus colonos para consolidar la negativa israelí de cumplir con las resoluciones de la CI. La estrategia del sionismo fue y es el victimismo, que supo nutrir al máximo aprovechando el complejo de culpabilidad de los europeos, que condujo a un profundo letargo de esa misma conciencia sobre las atrocidades perpetradas por Israel a lo largo de su existencia. Aprovechó el holocausto nazi (ver la Industria del Holocausto, Autor Norman G. Finkelstein), para arrancar el beneplácito social europeo y el apoyo político y económico estatal occidental para la creación y el mantenimiento del estado de Israel en 1948. Por otro lado, no debemos olvidar el papel del sionismo en fomentar la aversión a todo lo que es judío (antisemitismo), y de forma deliberada al colaborar con líderes nazis sacrificando a correligionarios donde y cuando les pareció el beneficio alcanzable aunque a corto plazo.

Hace 46 años, el acuerdo de las indemnizaciones ayudó que Israel y Alemania restablecieran relaciones diplomáticas después de dos décadas de hielo tras el Holocausto. El genocidio marcó la identidad nacional de ambos, así como sus relaciones bilaterales. Hasta que Israel no impuso sus condiciones mediante el acuerdo entre el canciller alemán Konrad Adenauer y el primer ministro israelí David Ben Gurión para que Alemania reparara económicamente, pagando a las víctimas judías del holocausto, y así allanara finalmente el camino para iniciar las relaciones diplomáticas. Entonces Alemania pagó al estado judío el equivalente a más de 100 mil millones de marcos. Ambas naciones enviaron a sus respectivos embajadores un 12 de mayo de 1965.


[1] Noam Chomsky, George Soros, Norman Finklestein, Ilan Pappe, Uri Avneri, George Gund…

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