Una reflexión sobre Oriente Próximo, parte II

Hay que apoyar las negociaciones, pero entre dos estados de iguales derechos.

Numerosos ejemplos ocurrieron en el mundo donde los conflictos se encrudecieron por falta de flexibilidad y por insistir en la idea de aniquilar al “otro”. Es la misma idea de venganza y odio de todos los tiempos. Esta postura nace de una única mentalidad, no importa la raza ni el color ideológico detrás de ella, siempre estará dominada por el extremismo, el fundamentalismo, la negación del “otro” y  por el empeño en su destrucción y su desaparición o exterminio. Numerosos conflictos pueden resolverse y superarse mediante la comunicación y el diálogo directo entre individuos, grupos e incluso países. Numerosas conflagraciones cuyas víctimas fueron millones de almas inocentes, encontraron, posteriormente, su fin después de arduas y duradera reuniones y obtuvieron acuerdos gracias a mutuas concesiones, entendimientos y colaboración.

Muchas veces la opresión y la injusticia refuerzan la idea del rechazo y cierran la puerta del diálogo, y aquí está la labor de los pueblos amantes de la paz y de la justicia y, como no, la labor de los organismos internacionales como independientes interpretes que velan por el bienestar de la humanidad, para enterrar viejas enemistades y estrechar puentes entre las partes en conflictos. Por desgracia, esto no ocurre así en el conflicto árabe israelí, porque el papel que desempeñan algunas potencias mundiales, está teñido por la arrogancia y exigencia, muchas veces guiadas por los propios intereses de ciertos grupos cercanos a la administración norteamericana y a los lugares de la toma de decisiones que reflejan su alianza hacia uno u otro bando. El mal llamado conflicto de Oriente Próximo o, a veces, el problema Palestino-Israelí, que la política actual de las consecutivas administraciones norteamericanas, cautivas y dirigidas por la influencia sionista (AIPAC), lograron sacarlo de su ámbito internacional y privarle de su legalidad reconocida e histórica, y lo convirtieron en una mera cuestión de disputa territorial, es el mejor ejemplo de ello. La última iniciativa del 24 de septiembre de 2011, de Abas ante la Asamblea General de las NN UU devuelve la esperanza al reconocimiento y el interés internacional al conflicto.

Asombrosamente, la aplicación de los principios de justicia, legalidad internacional, humanidad, moral y condición de la libertad, derechos de los individuos y de pueblos no es igual para todos. Los principios aún se interpretan según los intereses y con doble vara. Las verdades se tergiversan como las demás leyes humanas y políticas en diferentes partes del planeta. Los objetivos cambian a través del paso de tiempo. Sin embargo, la interpretación de las leyes ha sido acorde con los intereses de los fuertes y con sus apetencias colonialistas.

Por otro lado, el extremismo ha adquirido distintas facetas y emergencias. No son únicamente los grupos fundamentalistas los que amenazan la seguridad mundial, sino también el radicalismo y el recurrente “terrorismo de Estado” que empujan hacia la perduración y la ampliación del círculo de la violencia, la destrucción y la represalia en el mundo, para borrar la existencia del “otro” a través de su total marginación y dominación. El ejemplo lo tenemos en la ocupación de Palestina.

Hoy en día, obligar al gobierno de Israel, para dar concesiones al Pueblo Palestino no es posible a través de la lucha armada, porque el resultado es conocido, de antemano, y siempre será a favor de Israel. Tampoco sería factible a través del mediador norteamericano, porque EE UU nunca obligaría Israel a aceptar lo que no quiere (El espíritu sionista) y más ahora que ha perdido toda credibilidad política y moral en la región. No cabe duda que Israel podría ser la mayor potencia militar en la región, pero no puede evitar el terror, en ocasiones, real y en otras, imaginario, que sufre constantemente su población. Este terror puede que no sea justificado, pero realmente existe, por lo que la población pide la seguridad más que paz con los palestinos. No obstante, Israel no está preparado a aceptar seguridad por la tierra, aquel famoso slogan con lo cual concluyó la Conferencia de Madrid. Sin embargo, mirándolo desde otro punto de vista, la paz, entiéndase de esta por el lado israelí como la ausencia de la amenaza militar, está conseguida porque los israelíes obtuvieron la tregua con los ejércitos árabes después de la guerra de 1973, pero no la seguridad frente a la “resistencia” que llaman terrorismo. Dentro de Israel cada vez se incrementan los judíos que demandan el reconocimiento de estado palestino, y rechazan la violación de sus derechos en Cisjordania. Entonces, para negociar o acordar la paz, ¿no sería más lógico buscar el apoyo del sector pro pacifista dentro de la sociedad israelí? Las encuestas afirman, cada vez, un mayor porcentaje de la población, tanto palestina como israelí, que pide la paz. Desafortunadamente, este sector israelí parece estar impotente ante el radicalismo de sus gobernadores. Pero confiamos que este sector sea algún día capaz de cambiar la política de su gobierno y cambiar sus líderes obstinados y de ver a los palestinos como posibles ciudadanos de un país vecino y no como el enemigo eterno. Los israelíes son los únicos capaces de hacer posible ese sueño palestino, de igual forma que los palestinos son los únicos en darles seguridad a los primeros. Todo tiene su precio.

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2 respuestas a Una reflexión sobre Oriente Próximo, parte II

  1. hila palmon dijo:

    Has estado una vez en Israel? Me interesa saberlo. Porque España tb está compuesta de muchas nacionalidades, etnías, costumbres y lenguas. Sin embargo tiene su carácter nacional. En mi clase en Jerusalén estudiaban judíos de orígenes diferentes, árabes con diferentes autodefiniciones. En mi trabajo hay judios y árabes. Despues de leer tus publicaciones, acepto que pienses de esta manera, pero tambien me da tristeza cuando veo que alguien se encuentra dentro de su perspectiva tan profundamente que no existe la posibilidad de ver otras posibilidades. Como una Israelí, sostengo que tu mirada es legítima, pero se nota que viene desde fuera, y tambien que es un poco pesimista. Te agradezco sin embargo por esta oportunidad de enterarme de lo que piensan en el mundo sobre nosotros.
    Hila.

  2. hila palmon dijo:

    Perdon, este comentario viene más en relación con tu comentario en el artículo que se ha publicado sobre las mujeres en israel.

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