El espíritu de resistencia palestino vs. el proyecto sionista

El pueblo palestino cada día demuestra más señales de adhesión a su causa

A lo que ha llegado el pueblo palestino es a una situación muy crítica. Desde el año de la Nakba en 1948, las condiciones de vida de este pueblo han ido de mal en peor. Es un deterioro constante: sufre de pérdida de sus derechos humanos, además de la confiscación de sus tierras y cultivos, tiene sus movimientos más limitados y lo más trágico es ver como todo el mundo le da la espalda. Aunque el sionismo y la implantación de Israel fueran los causantes directos de la humillación y la dispersión del pueblo palestino, siguen siendo los árabes en general, y los palestinos en particular, los culpables de esta malograda situación. Estos últimos lo saben y pocos de los primero lo niegan. Cada año que transcurre desde la fatídica creación del estado israelí, un estado ajeno a la región étnica y culturalmente, representa  un desastre más que se añade al continuo sufrimiento.

 

¿Ha fracasado el sionismo o su éxito inicial se está retrocediendo?

¿Fracaso del sionismo o retroceso del éxito que consiguió en un principio?

A pesar de todo, el proyecto sionista, representado por Israel  como  su punta de lanza insertado en el corazón del  mundo árabe, no ha podido ni someter del todo a los palestinos ni integrarse con los demás pueblos de la región. El motivo de ello es el rechazo a de su feroz método racista represivo, muy bien aprendida de la política racista nazis, los antiguos opresores de los judíos europeos. Es verdad que la existencia de Israel ha causado mucho daño y alejó la realidad de la unificación de los árabes, así como ha podido dividir en pequeños países a los que aspiraban formar la gran nación árabe, pero no ha conseguido cementar el estado de Israel como un estado integrado en este “mar hostil” desde el primer momento al proyecto sionista. La enemistad hacia Israel no ha cesado aún. La normalización de relaciones estatales con este entorno tampoco se ha plasmado ni  siquiera con los tratados de paz con Egipto (1977), siendo el gran  promotor de la política nacionalista árabe por lo menos hasta tiempos de Nasser, y con Jordania (1994), que comparte la frontera más larga con Palestina.

Tampoco el movimiento sionista ha podido atraer a más número de judío para vivir en la tierra palestina, “prometida” según alegaciones bíblicas, que según si dios le da el derecho de esclavizar y matar a cuanta gente sea necesario. Tras el holocausto los padres del sionismo consiguieron infundir miedo a muchas judíos para que emigrasen a Palestina, pero hoy día, la emigración de Israel es más que la inmigración. Israel ha perdido la imagen de única democracia en el mar de las dictaduras y sistemas de corrupción. Están surgiendo voces dentro de Israel que se atreven a decir lo que piensan. Gideon Levy comentó: “Tenemos judíos israelíes, que disfrutan de una democracia y de unos derechos civiles plenos. Tenemos a los árabes israelíes, que tienen la ciudadanía israelí pero se practica una severa discriminación contra ellos. Y tenemos a los palestinos de los territorios ocupados, que viven sin ningún tipo de derechos civiles, tampoco de derechos humanos. ¿Es esto una democracia?”. Y prosigue Levy: ¿Qué necesitan los gobiernos de EE UU y especialmente de la UE para convencerse de que la situación de Palestina es consecuencia de la ocupación y no depende sino del agresor que es Israel? ¿Se pueden sostener las exigencias y sanciones contra una Palestina ocupada sin hacer primero lo mismo con Israel como ocupante?

Shlomo Sand, profesor de Historia de Europa en la Universidad de Tel Aviv, publicó hace poco su obra titulada “Cuándo y cómo se inventó el pueblo judío”, donde cuestiona algunos principios de la historia sionista oficial: “que los actuales judíos provienen de pueblos paganos que se convirtieron al judaísmo lejos de Palestina, y por lo tanto no descienden de los antiguos judíos, y que los palestinos árabes son los únicos descendientes de los antiguos judíos. No creo que haya habido un pueblo judío hasta recientemente. Incluso diré que ni siquiera pienso que hoy haya un pueblo judío. La Biblia no es un libro histórico, es un libro de teología. El exilio nunca existió. Cuando los romanos destruyeron el Templo en el año 70 de la era cristiana, no expulsaron a los judíos por la fuerza. Los romanos nunca exiliaron a pueblos, algo que sí hicieron los asirios y los babilonios con algunas elites”.

Actualmente el mundo entero conoce la realidad del estado israelí donde crece la discriminación social: existen tres clases de judíos, los occidentales, los orientales y los falashas etíopes, todos ellos con mejores derechos que los árabes que no han abandonado su tierra desde 1948, y no hablemos de la situación actual de los palestinos bajo la ocupación desde 1967. También hay que aludir a la división política como la de los fanáticos nacionalistas, los radicales ortodoxos y los laicos. No es de extrañar todas estas clases sociales e ideológicas dada la diversidad y la multitud de razas de procedencia de los componentes sociales en Israel. Y por último, la amenaza de su ejército invencible ya es historia a pesar de disponer de los mejores y más sofisticados modelos de armamentos estadounidenses. El escenario de guerra en tierras ajenas es una frágil teoría, dada la disponibilidad de los adversarios de mísiles de largo alcance que podrían caerse de todas partes.

 

Los palestinos no desisten, continúan aferrados a sus reivindicaciones.

El sionismo y después de casi un siglo no ha podido doblegar el espíritu de resistencia palestino, sino todo lo contrario, consolidó esta determinación de lucha para obtener sus derechos y exigir el reconocimiento mundial de su existencia como un pueblo y por ende, la soberanía de su estado. Por otro lado, la imagen real de Israel en occidente ha cambiado de forma radical dándose a conocer  su verdadera cara: “un país ocupante” incluso “un país agresor”, como lo dice el periodista pacifista israelí Gideon Levy, “Israel está haciendo lo mismo ahora… que deshumaniza a los palestinos y que ejerce una limpieza étnica dondequiera que le sea  posible…” Los palestinos no han olvidado sus raíces milenarias en la Palestina histórica, aún llevan las llaves de sus casas que se vieron forzados a abandonar y que los abuelos llevaron consigo pensando que algún día podrían volver. La catástrofe de la Nakba, no ha sido superada desde 1948, sigue como una llama ardiente que calienta los ánimos de resistencia palestina.

 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en El espíritu de resistencia palestino vs. el proyecto sionista. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s