¿Por qué no se debe aceptar a la entidad sionista como un estado judío?

 

¿Por qué no se debe aceptar a la entidad sionista como un  estado judío?

 

La Biblia entre otras cosas es una narración de varias leyendas pertenecientes a civilizaciones anteriores a su escritura como Asiria, Babilonia, Cananea, Faraónica. Sin olvidar que las numerosas profecías que curiosamente han aparecido en la región fueron en épocas del Antiguo Testamento. Aquellas civilizaciones buscaban llegar a una creencia que apoya la moral y vea en un solo dios como el único creador del universo.

En definitiva, la biblia fue para fundar una enseñanza puramente religiosa, en ningún momento debiera ser recogida de datos históricos hasta que llegó el sionismo e hizo de ella su referencia histórica sin aceptar entrar en debate sobre la credibilidad de esa referencia que numerosos académicos e historiadores de relevancia niegan tal hecho. Últimos estudios arqueológicos reafirman que la biblia fue escrita mucho después de los acontecimientos y en diferentes tiempos además de tener muchos errores.

En un descuido de la conciencia mundial el sionismo consiguió hacer de la biblia una referencia, muy discutible e inverosímil, de la historia de un pueblo inventado al cual añadió cuentos y escenas legendarias copiadas de aquellas referidas civilizaciones y donde convenía. De igual modo, tomó la libertad de borrar de la memoria humana otros hechos históricos porque no estuvieron acordes con sus intereses dedicados a hacernos creer todo aquello sobre el pueblo inventado, sus orígenes, sus victorias estrepitosos guiadas por un dios “guerrero” quien indicaba a sus líderes dónde y cuándo atacar y masacrar a mujeres, niños y ancianos, hasta los animales no se salvaron de su insaciable espada. A todos estos cuentos, el sionismo siempre encontró el apoyo de poner delante de nosotros una condición: haberse sido un pueblo elegido y la justificación divina que solo caben en mentes distorsionadas.

Resulta que la falsa conexión con la historia o la pertenencia a un pasado inventado, en su mayor parte, de ese pueblo inexistente actualmente de forma étnicamente pura salvo en la mente de los padres del sionismo. Tampoco está basado sobre confirmaciones académicas. Robar la historia de los demás para adjudicársela a alguien no digno de ella es el mayor fraude en el cual ha caído la humanidad durante décadas si no siglos.

Desde la creación del estado para la entidad sionista en Palestina en 1948, el sionismo no escatimó ningún esfuerzo para fundamentar el carácter judío a ese estado, el derecho de retorno de judíos de la diáspora, a la vez que se esforzó y a nivel de todos los medios aterrorizar y a expulsar a otro quitándole esos derechos que reclaman para los judíos. Además de su incansable afán en inspirar primero la existencia de un pueblo judío procedente de la etnia semita pura y perseguida (como envidia por ser elegida por el Señor y no por su modo de vivir en guetos y siempre aislado de los demás pueblos), y segundo la tierra de Gran Israel, que como reino, solo en la historia se encuentran pocos indicios de su existencia entre otros pueblo de la tierra de Canaán, durante alrededor de 70 años en una pequeña región de Palestina a la que ellos llaman Judea y Samaria localizada entre Hebrón al sur y Galilea al norte y que nunca tuvo fronteras hasta el mar Mediterráneo. La arqueología no ha podido confirmar la huella de ninguna edificación esplendorosa ni por supuesto del llamado Templo de Salomón.

 En definitiva, Israel recurre a las creencias y principios judíos como referencia para explicar las leyes israelíes y no al sistema académico que tanto jactan sus políticos y patrocinadores.

  ¿Qué significa la judaización de Israel?

 

Israel como una exigencia más en sus negociaciones con los palestinos les pide una concesión nueva, una táctica que siempre ha utilizado para no entrar en un verdadero punto final de cualquier negociación. Lo último de su tretas para no entrar en ese punto de una negociación tan ardua para la parte negociadora palestina y una falsa negociación que no ha conducido a nada después de más de treinta años, es el reconocimiento de Israel por los palestino y por los demás países árabes como un estado judío. Y de hecho resulta que aunque los palestinos conocieran todas las premoniciones de los israelíes para cualquier negociación, estos inventarían nuevas y más ridículas condiciones para demorar aún más la creación de un estado palestino viable.

Un término que aparenta tan simple e inocente pero encubre tantos derechos para los judíos de todo el mundo, sin importar su procedencia, etnia ni nacionalidad, y el robarle esos mismos derechos al pueblo palestino. Una descarada estafa, sin más calificativo.

Israel conoce muy bien lo que significa un estado judío, por esto insiste en el reconocimiento de árabes y palestinos de ese lema como lo analiza el PhD el escritor palestino Fayez Rashid. Veamos qué puede acarrear tal reconocimiento:

1.      Reconocer las leyendas bíblicas como realidades tal como Palestina es Israel y es la tierra histórica de los judíos. La tierra prometida, el derecho histórico de los judíos en tierras palestinas a pesar de que donde se adueñaron entre otros pueblos y durante poco tiempo es una parte de la historia muy insignificante. Pues ello negaría y tacharía la existencia árabe continuada durante milenios incluso desde antes de la escritura de la biblia, describiría a los palestinos y los árabes como invasores y los israelíes tendrían, con derecho entonces, que arrebatar la tierra para devolverla a sus “legítimos”dueños, y que la conquista aún no se ha completado hasta la plena recuperación de toda la tierra del gran Israel desde el Éufrates hasta el Nilo lo que acarrea borrar todo legado árabe, de nombres de aldeas, pueblos y ciudades, lugares y hechos históricos que Israel lo está llevando a la práctica desde su creación, con alguna intensificación según la debilidad árabe o las presiones internacionales.. Abre este enlace y cliquea sobre cualquier provincia palestina para concienciarse del gran número de pueblos árabes borrados de la faz de tierra. http://www.aljazeera.net/NR/exeres/4C29AFF6-53A6-45F6-AA53-156CFC0CB365.htm

2.      Desvincular de todas las Resoluciones del Consejo de Seguridad y de la Asamblea de NN UU que afirman el derecho del pueblo palestino en la autodeterminación y en el retorno de más de 4 millones de refugiados  (en la actualidad), y otros tantos desplazados forzosamente durante las campañas israelíes después de cada guerra en su plan de transfer hasta la actualidad, la legalización de la ocupación de territorios palestinos, sirios y libaneses después de la guerra de 1967, y que Jerusalén sea la capital eterna del estado judío. Deberíamos creer la existencia del templo de Salomón a pesar de no haberse encontrado ninguna huella arqueológica de su supuesta existencia y de frenéticas excavaciones realizadas a lo largo de más de 65 años. Que Israel tendría el derecho a no replegarse hasta las fronteras previas a la guerra ya que ha reconquistado su tierra de Judea y Samaria (Cisjordania), y que la presencia de su ejército debería de ser aceptada a lo largo del Jordán, y peor aún, el derecho de sus soldados de entrar en las ciudades y pueblos palestinos como lo está haciendo bajo la ocupación, detener a cualquiera y a la hora que les plazca.

3.      Sabemos que la judaización implicaría de nuevo o afirmaría más lo que se entiende por la seguridad de Israel. Es un término tabú que jamás forma parte como tema negociable, además de tenerlo siempre presente tanto EE UU como los países europeos ante cualquier amenaza resultante de guerra entre ejércitos o de ataques suicidas de la guerrilla palestina. La seguridad de Israel, aunque sea a expensas de todos los países vecinos, es también una exigencia de occidente en general durante toda negociación y tema de imposición en cualquier tregua que hubiera habido a lo largo del conflicto árabe israelí. En otras palabras tanto la Autoridad Palestina como los gobiernos árabes deberían de proporcionar y asegurar a esa entidad que en sí protege a los más radicales judíos y a centenares de miles de colonos respaldados por el ejército israelí.  La seguridad de Israel debería ser bien defendida también por los países árabes y jamás debería ser violada aunque fuera a expensas de la propia árabe y la palestina en particular. También implicaría que los países hostiles a Israel no puede actualizar su material bélico de ataque ni modernizar su arsenal de armas en general, solo se les permite cierto tipo de armas defensiva y cualquier proyecto de compra de armas sofisticadas siempre estará vetado por las grandes potencias, por supuesto, como una exigencia de Israel. Por el contrario Israel tendría el derecho de armarse hasta los dientes y obtener material que, solo por ejemplo, el ejército estadounidense pueda adquirir. Para Israel es un derecho obtener todo tipo de armas porque se siente amenazado por sus vecinos y por consiguiente tiene el derecho de defenderse. O sea, dándole el derecho y siempre defendiendo al agresor.

4.      Negaría el derecho de los palestino, crear su estado independiente, del cual más de 20 años han transcurrido desde los acuerdos de Oslo, mientras se venía hablando de ello en boca de todos los delegados europeos, norteamericanos, y de las NN UU por separado o del cuarteto de Madrid en 1991 (EU, EEUU Rusia y la OTAN), mientras sobre el terreno es solo un espejismo inalcanzable para los palestinos, porque Palestina entera según el carácter judío una vez reconocido, seria tierra de los judíos y que los derechos palestinos se verán borrados como pueblo y su derecho a formar su estado independiente olvidado para siempre. No hablemos del estado único, democrático y bi-étnico que es más lejos de la mente de los políticos israelíes y ahora más que nunca por temor a convertirse los mismos judíos en minoría por la alta natalidad entre los palestinos.

No nos engañemos con este engaño mal intencionado tras el cual muchos compromisos se esconden de igual manera como sucedió tras la fatídica declaración de Balfour, que prometió conservar los derechos de los nativos y sin alterar la demografía de la región lo que realmente rechaza aquel falso eslogan de “tierra sin pueblo para un pueblo sin nación”. A continuación se lee la traducción de dicha declaración:

Foreign Office2 de noviembre de 1917.
Estimado Lord Rothschild:
Tengo el placer de dirigirle, en nombre del Gobierno de Su Majestad, la siguiente declaración de simpatía hacia las aspiraciones de los judíos sionistas, que ha sido sometida al Gabinete y aprobada por él.
«El Gobierno de Su Majestad contempla favorablemente el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío y hará uso de sus mejores esfuerzos para facilitar la realización de este objetivo, quedando bien entendido que no se hará nada que pueda perjudicar los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías existentes en Palestina ni los derechos y el estatuto político de que gocen los judíos en cualquier otro país.»
Le quedaré agradecido si pudiera poner esta declaración en conocimiento de la Federación Sionista.

Sinceramente suyo,
Arthur James Balfour.

“La Declaración Balfour se inscribe en una serie de promesas y planes hechos por el Reino Unido a lo largo de los años de la Primera Guerra Mundial en relación al futuro de Oriente Próximo. Estos planes y declaraciones, en buena medida contradictorias entre sí, estaban determinados por las alianzas derivadas de los intereses bélicos que iban evolucionando con el desarrollo de la contienda. Así, los Acuerdos de Sykes Picot de  1916 preveían la división de toda la región entre Francia y Gran Bretaña, con una soberanía internacional sobre un territorio denominado Palestina y que es más pequeño que el que luego se conocerá generalmente con ese nombre. Unos meses antes, la Correspondencia conocida como de Hussein y McMahon entre el alto comisionado británico en El Cairo y el líder de la Revolución Arabe Hussein bin Ali de la Meca, determinaba la creación de un Estado árabe independiente sobre la mayoría de los territorios arabófonos de Asia (Siria, Líbano, Jordania que formaban con Palestina la Gran Siria o Bilad ElSham, además de Irak), incluida Palestina. Después de la Declaración Balfour habría nuevos proyectos de división de Oriente Medio.”[1]

 

5.      Y por último Israel como se vería desvinculada de toda resolución emitida por las NN UU y de los distintos organismos de la comunidad internacional tendría las manos libres para continuar con el transfer de los aldeanos árabes en Palestina y del desierto de Neguev para llevarlo a cualquier parte del mundo como a Canadá, Australia, países árabes entre otros, y cuanto más lejos de Palestina mejor.

 

Así debemos llegar a la conclusión de que caerse otra vez en este engaño sería entrar en un circuito cerrado de reivindicaciones de derechos e indemnizaciones durante otro siglo.

 

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