Sesenta y seis continuos años de NAKBA

Sesenta y seis continuos años de NAKBA

Toda Palestina está ocupada

El 15 de mayo es el aniversario de la declaración unilateral de la entidad sionista como estado. A la vez los árabes y particularmente los palestinos conmemoran el día de NAKBA, el gran desastre.

 

Sin embargo, el Nakba no es una conmemoración, no debe recordarse solo ese día de cada año, es una realidad que se acontece sobre el terreno de forma diaria. No debemos contentarnos con la conmemoración anual que venimos haciendo desde hace 66 años. Debemos confrontarnos a parar ese día del gran desastre, corriendo tras el espejismo en el cual nos introdujeron los acuerdos de Oslo y siguientes promesas de negociaciones desde Camp David, Shurm Sheikh, Annapolis o las últimas que fenecieron el pasado día 29 de abril. Debemos convertirlo en el día de la victoria y de la recuperación de todos los derechos palestinos. Debemos enfrentarnos al proyecto sionista con una nueva ideología que conlleva una clase de resistencia activa para desvelar la cara oculta del proyecto colonialista imperialista del sionismo mundial.

No vale lloriquear esperando el entendimiento del mundo y las limosnas como ayudas para hacer sobrevivir a las continuas víctimas del Nakba.

Es confortador presenciar largas marchas levantando las banderas de Palestina. Estas reflejan la insistencia del pueblo palestino en su derecho de propiedad de sus tierras y de bienes confiscados y en su derecho de retorno a sus casas y ciudades. Palestina entera está ocupada. Como lo afirmaba una y otra vez el profesor Edward Said que creía en la necesidad de repetir hasta el cansancio la historia palestina y de denunciar las viejas mentiras que la contaminan.

 

No debemos olvidar esta premisa. Debemos reivindicar nuestros derechos usurpados desde 1948 ante cualquier acto de manifestarnos. No debemos dejarnos obcecar por los engaños sionistas que ofrecen al mundo de que quieren solucionar el conflicto. Los israelíes y particularmente el partido socialista han conseguido dar una imagen a occidente encubriendo su realidad perniciosa. Más desfachatez representan los demás partidos fascistas y de extremada radicalidad. Antes fue el partido comunista al cual se asociaron los comunistas palestinos creyendo que con su ideología conseguirían ganar el apoyo y la solidaridad de sus correligionarios. Los socialistas israelíes fueron los verdaderos verdugos de las matanzas y de la limpieza étnica palestina árabe desde el año del Nakba. Recordemos algunas de esas operaciones:

 

La operación “Hiram”- T1 y T2[1]  que ejecutó Israel en 1948 a manos de su grupo terrorista Hagana (siendo el núcleo del ejército de “defensa” israelí formado el 31 de mayo de ese mismo año), para aterrorizar y expulsar a los habitantes palestinos de las aldeas de Galilea Alta, lindante con el Líbano. Esta operación tenía el objetivo de limpieza étnica a través de su plan del Transfer. Este acto es hoy día reconocido como parte de la historia que siempre fue negada por Israel, que culpaba, por el contrario, a los dirigentes árabes de incitarles a abandonar sus tierras y “prometerles volver triunfantes para echar a los israelíes al mar”. Esta falacia propagandística encontró, lamentablemente,  sus creyentes en Occidente y quedó viva en la conciencia israelí hasta las últimas dos décadas del siglo pasado, cuando historiadores[2] de gran talla como los judíos Beni Mouris, Norman Finklestein, Lily Pearsons, Eugene Rougen, Avi Shlaym o árabes como Abdallah el Tal, revisaron la historia del conflicto árabe-israelí después de que el gobierno israelí hubiera sacado a luz documentos catalogados como secretos hasta entonces. Reeditaron dicha historia, no como lo desea la propaganda sionista, sino, siguiendo el método científico utilizado en los países democráticos lo que le da más credibilidad.[3]

 

El afán de conservar la pureza de la raza, radicada inicialmente en el judaísmo y más tarde en el sionismo, cuenta con la presencia dominante de la influencia judía en los diferentes medios de información. Esta presencia nos explica el beneficio de mantener vivo, por ejemplo, el recuerdo del extermino judío a mano de los nazis, conocido como holocausto, que brinda su beneficio para la estrategia “expansionista e imperialista” de Israel. ¿Por qué durante décadas hemos visto, y seguimos viendo, imágenes de aquellas escenas tan horribles de cuerpos desnudos y amontonados y cargados con excavadoras para su posterior entierro en fosas colectivas y, por el contrario, rara vez se puede recordar otras imágenes de millones de civiles europeos masacrados bajo los bombardeos de las fuerzas enemigas durante la misma guerra, y mucho menos de las masacres cometidas por el ejército israelí en numerosos ataques contra civiles palestinos o del ejército estadounidense enterrando vivos a soldados iraquíes? Recordemos las matanzas de palestinos de Sharofat, Qibbya, Kefr Qassim, Sammoú, Ayoun Qara, Al Aqssa, Hebron, Jabalina, Qana I y II o la más resonante de Der Yassin, cometida el 9 de abril de 1948 a manos de la banda terrorista sionista llamada Argon, liderada por Menachim Begin, que sería más tarde Primer Ministro Israelí. O la de Sabra y Chatila, cuando tres mil palestinos, refugiados en aquellos campos a las afueras de Beirut, fueron masacrados entre el 16 y el 18 de septiembre de 1982 por la Falange Cristiana de Elie Hobeika, milicia libanesa que operó bajo la supervisión directa del Ejército de Israel y con su apoyo logístico.[4]

 

Hoy en día la verdadera cara del sionismo es más evidente gracias a que la ciudadanía mundial haya recuperado su consciencia compasiva. Israel jamás quiso o quiere llegar a una solución final del conflicto. Israel no pone las condiciones para esa paz sino entorpece cualquier esfuerzo internacional para alcanzarla. No debemos caernos en las promesas de la buena intención de occidente (Comunidad Europea, Rusia, Naciones Unidas, Cuarteto…etc.) en general y de los Estados Unidos (EE UU), en particular, que presionan sobre la Autoridad Palestina (AP) para seguir con las negociaciones. EE UU tomó prácticamente la labor de patrocinar las negociaciones entre palestinos e israelíes. Ha presenciado y firmado solemnemente los compromisos para hacer respetar las condiciones acordadas en todo acuerdo anterior. Y ¿qué ha  hecho salvo violarlas con la ayuda militar económica y política hacia el lado israelí? Hemos perdido otros 20 años desde los acuerdos de Oslo, momento en el cual los israelíes se vieron obligados a sentarse a negociar por las pérdidas material, económica y humana causadas tras la Primera Intifada (1988-93). Esta Intifada volvió el conflicto palestino a la conciencia mundial. Oslo volvió lamentablemente a aplazarlo. Ya en su momento, Edward Said criticó Oslo y por ello fue condenado como anti pacifista y pro terrorista. Said reprochó y con toda razón los acuerdos de Oslo después de que Arafat los hubiera aceptado, porque él entendía que éste no había visto ningún asentamiento en los TT OO y porque durante los preparativos ningún abogado estuviera presente para analizar las minutas del mismo. Razón que le damos ahora después de su muerte.

El pueblo palestino quiere justicia y reconocimiento de sus derechos, quiere la exactitud de informar sobre el conflicto y no la falsedad que los sionistas vienen descaradamente atiborrando al mundo occidental con falsas razones para defenderse.

No debemos aflojar nuestras reivindicaciones y hacer pasar el conflicto árabe sionista y su parte del conflicto palestino israelí a segundo plano. Entendemos que cada cierto tiempo surgen nuevos conflictos de extrema importancia, (como los actuales de Siria y de Ucrania), sin negarles la importancia, pero no deben desplazar el conflicto palestino durante otros años en la búsqueda de una solución.

Los cambios estructurales sobre el terreno que acarreó la construcción de más colonias, la militarización de más de la mitad de lo queda de los TT OO y la práctica de un sistema de apartheid que limita el movimiento de los palestinos, están agravando aún más el conflicto y dificultando su solución. Estamos ante otro periodo de Nakba que viene aconteciéndose desde 1967: la ocupación y militarización del Valle del Jordán; el incremento de colonos que sobre pasan los 600.000; el cerco de Gaza; el muro de apartheid; la judaización de Jerusalén…etc. El conflicto Palestino israelí es un conflicto sin parangón en la historia, la expulsión de un pueblo para reemplazarlo por radicales colonos que vienen de todas partes y para colmo, que reciben el apoyo político, financiero y militar de la llamada primera potencia en el mundo. Israel jamás ha perdido la oportunidad de hacer paz con los palestinos porque le gustase a  alguien afirmarlo, simplemente la entidad sionista de Israel no fue interesado de encontrarla. Nunca la había buscado. Israel está consiguiendo sus objetivos por medio de su política fascista de apartheid y expulsión de los palestinos con un metódico plan de transfer, o doblegar a los que deciden quedarse imponiendo sus condiciones. Esta entidad sionista se esconde tras su política basada en una radicalizada ideología por creerse ser el pueblo escogido, en una cultura que reúne la fobia del terror por el otro, en su victimismo y su arrogante sentido de ser superiores, mientras lo demás gentiles son sus servidores, están actualmente destruyendo su falsa imagen de democrática.

Discriminación fascista

Hoy en día está demostrado que Israel es el modelo prototipo del terrorismo. Más aún, el terrorismo encuentra vida, no solo contra la población árabe en los TT OO, sino también contra aquella que optó conservar su identidad y permanecer sobre sus tierras y en sus ciudades dentro de las fronteras del 1948 (si podemos llamar fronteras, la línea verde de la tregua). Esta línea frontera jamás fue definida o reconocida como frontera como territorio estatal, tampoco ha cesado de extender, prueba de ello la ausencia de un mapa de su estado.

Se habla que los déspotas y dictadores vuelven fascistas al ver amenazados sus  privilegios. Israel ve en el ciudadano palestino, o árabe en general, esa amenaza perenne que echa cara contra su seguridad y existencia. La mera existencia y el recuerdo del pueblo palestino obligan al mundo la actuación para encontrar una solución a su sufrimiento, y exigen de la comunidad internacional la moral de restaurar sus derechos mermados. Observando la vida cotidiana de la población bajo ocupación hace cuestionar la falsa democracia israelí como su legalidad estatal. Por todo ello la entidad sionista de Israel no cesa de destruir ese pueblo y arrancarlo de su legado histórico. Jamás Israel quiso hablar de los palestinos como un pueblo. Sus mandatarios lo negaron en varias declaraciones y, menos aun, como pueblo expulsado o desplazados. Más del 80% están forzados a vivir en la diáspora y muchos en campamentos de refugiados desde 1948.

CHUTZPAH ISRAELÍ (وقاحة بعدها ما وقاحة)

La chutzpah, es una palabra de  origen yidish que significa insolencia, audacia descarada, descaro… entre otras.

ISRAEL, detrás de su anómala creación como una entidad bastarda en el corazón del mundo árabe, Palestina, esconde una práctica, y de forma constante, de una política de discriminación, que va proporcionalmente según el número de años que va acumulando esa entidad, contra los palestinos. Más de 30 leyes promulgadas apoyan su política. Estas leyes abarcan materias de discriminación legal, derechos a la tierra, pueblo no reconocido, discriminación en la atribución de ayudas económicas, y leyes del servicio militar. Leyes recién adoptadas por la Knesset contra los derechos civiles de los palestinos del 1948 para liberarse de su peso político electoral. Otra ley en contra de la difamación y crítica del ejército de ocupación y demás organismos de seguridad israelí. A lo largo de 66 años Israel había aprobado hasta el año 2010, treinta y dos leyes discriminatorias contra los árabes, 12 de las cuales destinadas contra los árabes con ciudadanía israelí desde 1948. Otras 15 leyes fueron promulgadas entre 2011 y 14 como la que prohíbe manifestarse para conmemorar al NAKBA. Todas estas leyes hacen la vida imposible de los palestinos para obligarles a la emigración.

Más de 87% de la tierra palestina ha sido expropiada desde 1948. En 2009, 93% de la tierra en Israel está controlada por el estado israelí, la mayoría reservada exclusivamente a los judíos.

Cuando memorizamos el Nakba el Comité de Seguimiento de los Árabes Ciudadanos de Israel invita a las organizaciones internacionales a mostrar su apoyo con la causa de los palestinos en Israel, a sabiendas de la agenda prioritaria con respecto a la comunidad palestina.

Está fuera de duda que el sufrimiento de los palestinos sometidos al bloqueo de Gaza, dentro de la Palestina ocupada, desplazados y refugiados debe representar la prioridad tanto a nivel estatal internacional como para asociaciones de ONG e individuales activistas. Toda manifestación y apoyo del BDS (Boicot, desinversiones y sanciones) son una expresión ética de la humanidad y de su solidaridad internacional que forman parte integral de esta lucha.

 

 

 

 

[1]– Dr. Z. Hamzeh. Opiniones, Alrai, 10/12/2005

[2]– Como Beni Mouris, profesor interino de la Historia de Oriente Próximo en la Universidad de Ben Gourion en Neguev, el autor Norman Finklestein de La Industria del Holocausto, que irritó a todos los movimientos sionistas y Lily Pearsons, ayudante del director del Centro de Estudios sobre Oriente Medio en la universidad de Harvard quien confirmó de forma tajante el objetivo Transfer de la operación Hiram, los autores Eugene Rougen y Aví Shlaym ambos  de la univ. Oxford y el autor coronel del ejército Árabe Abdallah el Tal en su libro La Tragedia Palestina.

[3] Deseos de poder, Pablo Nik, Editorial Lampedusa, 2010. Pág.: 292-3

[4] Ibídem.

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