Israel Miente

Israel miente

El sionismo basó su estrategia colonialista en Palestina sobre mentiras, chantaje, complicidad en guerras y el engaño de una buena proporción de los judíos mundiales hasta que haya conseguido la Declaración de Balfour y el traslado de colonos al corazón del mundo árabe.
Los políticos y responsable de Israel también mienten y esta vez muestran la verdadera cara terrorista de Israel. Así lo confirma la historia de esa entidad desde su secuestro de la patria de los palestinos. Palestina por completo está secuestrada. El sionismo mundial tiene la mano larga en fabricar historias ilusorias e infundadas sobre la existencia del supuesto pueblo judío que no ha podido defender ante la negación de los mismos ilustres profesores, historiadores y arqueólogos judíos. Estos no han encontrado ninguna prueba fidedigna que confirmara la existencia del reino de judea y samaria en Palestina. Tampoco se tropezó con ninguna pista del famoso templo de Salomón en Jerusalén. Menos aún nada se encontró sobre el exudo del pueblo de Egipto ni de su vagación durante cuarenta años en el desierto. Leemos en la sagrada Biblia en Números que Yahve habló a Moises en el desierto del Sinaí, en la Tiende del Encuentro, el día primero del mes segundo, el año segundo de la salida de Egipto. Les dijo: haced el censo de toda la comunidad de los israelitas, por clanes y por familias… a todos los de veinte años para arriba… y contaron 603. 550 hombres capaces de llevar las armas. Lo que supone que deberían haber salido más de tres millones de individuos, pero sin trazar sus huellas. Ello conduce a creer que las escenas y cuentos bíblicos son meras leyendas de pueblos y civilizaciones anteriores mucho antes de la era de las doce tribus israelíes y de sus innumerables profetas. Se confirma que los acontecimientos narrados en la Biblia sucedieron entre 500 y 800 años antes.
Se sabe que el sionismo tuvo su auge a finales del siglo XIX y principios del XX después del primero congreso judío en Basilea 2n 1896, hasta ganarse la fatídica declaración de Balfour en 1916, una concesión gratuita.

Después de la revolución Bolchevique y la creación del Soviet, los revolucionarios se enfrentaron a los restos del imperio zarista por un lado, y contra sus aliados europeos y americanos por otro, en numerosas batallas a lo largo y ancho del imperio que pretendieron derrocar el nuevo sistema soviético y frenar la extensión de la revolución hacia nuevas regiones de los países europeos. Por supuesto el sionismo se movió a través de los judíos rusos y simpatizaron con los enemigos de la revolución y prohibieron la mezcla con los nativos para vivir aislados en los ghettos para finalmente incitarles a emigrar hacia Palestina, unas veces convenciéndoles y otras bajo chantaje y amenazas de muerte. Lo que hizo de Lenin que declarara “la idea de la nación judía está en contra del espíritu proletario de la revolución y el proletariado judío.” En la literatura sobre el pensamiento de Stalin acerca de la “cuestión nacional” siempre ha ocupado un lugar central en su obra “El marxismo y la cuestión nacional”. El artículo fue publicado en 1913 por la revista bolchevique Prosveshchenie. Contenía la conocida definición de nación como una comunidad humana estable, históricamente formada y surgida sobre la base de la comunidad de idioma, de territorio, de vida económica y de psicología, manifestada ésta en la comunidad de cultura”. Stalin vuelve a exponer y desarrollar su clásica definición de nación en “El marxismo y los problemas de la lingüística en 1950”, lo que es todo lo contrario de la ideología sionista entre la comunidad de judíos. Todas estas contrariedades llevaron a los sionistas a enfrentarse no solo contra los revolucionarios, sino también contra grupos de otros judíos no afines al sionismo, que no compartían sus enseñanzas. Aquellos enfrentamientos proporcionaron una buena propaganda para instigar a la emigración hacia Palestina. Durante la tercera década del siglo pasado, por otro lado, se germinó la idea de crear una comunidad propia para los judíos soviéticos en la lejana provincia al este de la unión que linda con la frontera con China, es la región de Birobidzhan. Tampoco fue aceptada la idea en la región de Crimea al sur de Ucrania, ni otras regiones en Argentina o Uganda. Sin embargo estudios posteriores encontraron en estas dos regiones judíos emigrados de Argentina, Inglaterra y Alemania lo que quiere decir que las puertas de la emigración fueron abiertas a judíos de todas las naciones. Estas propuestas fueron poco convincentes por lo que la aclamación del movimiento sionista, tras la declaración de Balfour, en adquirir Palestina fue más insistente.
En 1916 los sionistas ya habían conseguido el beneplácito de los gobiernos de Inglaterra y de los Estados Unidos, plasmado éste cinco meses antes de la declaración de Balfour, en el acuerdo franco británico de Sykes-Picot de repartir la herencia del imperio otomano al final de la Gran Guerra y conceder Palestina por parte de alguien que no tiene su propiedad a otros que no les pertenece, pero aquí se primaron los intereses sin contar con la diversidad étnico religiosa para recompensar la financiación de su guerra por el dinero judío a través del famoso banquero Rotschild.
Entre las dos guerras mundiales vuelven los sionistas a la actuación a través de su banca y secuaces en los gobiernos occidentales. Financiaron la industria pesada de los nazis. Contribuyeron con esta infligir más sufrimiento de las naciones implicada en la contienda así como a las comunidades judías principalmente germana y la del centro y este europeos para así convencerles de la emigración hacia Palestina, emigración que no ha cesado hasta el momento. Infestaron el corazón de la Tierra Santa mediante la confiscación de tierras árabes para construir ilegalmente los asentamientos “colonias” y robar sus recursos acuíferos del subsuelo. Esta insaciable avidez de colonizar la tierra palestina ha sido y es el motivo principal del fracaso israelí de las negociaciones, de por sí fracasadas desde el día de la Conferencia de Paz de Madrid en octubre de 1991.

Israel etiquetada como estado apartheid
Este nuevo torpedeo de las negociaciones por parte de Israel ganó la dura crítica de los más cercanos aliados occidentales encabezados por el enviado de Washington el señor Joohn Kerry quien a su vez alertó de la aislación del gobierno israelí. Así lo manifesto Kerry en el Guardian “Israel risks becoming apartheid state if peace talks fail, says John Kerry” . “Si Israel no hace la paz pronto, podría convertirse en un estado ºde apartheid”, dijo Kerry en una reunión a puerta cerrada el viernes con miembros de la Comisión Trilateral, conformada por EE.UU., Japón y Europa.
Los comentarios de Kerry fueron también capturados en una grabación y publicados el fin de semana por el medio digital The Daily Beast.
“Una solución de dos estados será claramente la única alternativa real, ya que un estado unitario termina siendo un ‘estado de apartheid’, con ciudadanos de segunda clase, o termina siendo un estado que destruye la capacidad de Israel de ser un estado judío”.
Se cree que fue la primera vez que un oficial estadounidense haya usado este término en el contexto sobre Israel.

Reacciones
El Comité de Asuntos Públicos de EE.UU-Israel (AIPAC) emitió un comunicado en el que condenó los comentarios del secretario de Estado diciendo que es “profundamente preocupante”.

“Cualquier sugerencia de que Israel es o está en riesgo de convertirse en un estado de apartheid es ofensivo e inapropiado”, dice el comunicado
Por su parte el embajador de Israel en EE.UU., Ron Dermer dijo el martes en un programa en la Radio Nacional de EE.UU., NPR, que rechazaba la “etiqueta de apartheid”, pero reconoció las dificultades que hay si Israel controla Cisjordania.
Mientras tanto, el senador republicano Marco Rubio, pidió la renuncia de Kerry, y el popular locutor de radio republicano, Mark Levin, condenó las declaraciones.
“John Kerry es un ‘antisemita’ que le da ayuda y protección a los terroristas. Debería dimitir”, dijo el locutor. Por supuesto el respetable secretario de estado tuvo que tragar su travesura y corregirla más tarde. Así funciona el lobby sionista en los EE UU, más notable en el congreso por la presión del AIPAC.
El lunes John Kerry dijo mediante un comunicado que si pudiera “borraría de la cinta la palabra “apartheid”.
“He vivido suficiente para saber el poder que tienen las palabras en crear una impresión errónea, incluso cuando no es intencional. Si pudiera rebobinar la cinta, yo habría elegido otra palabra para describir mi firme creencia de que la única manera, a largo plazo, de tener un estado judío, y dos naciones y dos pueblos, que convivan en paz y seguridad es a través de una solución de dos estados”.
Kerry también enfatizó que no admitirá que su compromiso con el proceso de paz sea puesto en duda.
“No permitiré que mi compromiso con Israel sea cuestionado por nadie, especialmente con fines partidistas, políticos, por eso quiero ser muy claro acerca de lo que creo y lo que no me creo”.

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