Reflexiones sobre la Coalición Internacional II

Una coalición con intereses encubiertos
Esta decisión, que no le falta el entusiasmo, para formar la coalición internacional debió haberse sido diseñada previamente y analizada muy detalladamente en Washington. Parece surgir tras haber recuperado Obama su visión de una estrategia final para implicarse en el conflicto sirio antes del iraquí. Ya lo había intentado en septiembre de 2013 pero con estrategia a medias porque fue diseñada para atacar al régimen a cargo de la aviación norteamericana pero sin poner solución a las consecuencias sobre el terreno. Lo salvó la inteligente propuesta de Moscú, destruir el arsenal químico sirio. La nueva coalición aparece de repente tras el encuentro en Jeddah, Arabia Saudí después de activar la maquinaria propagandística occidental, principalmente estadounidense. Inmediatamente fue secundada por el siempre entusiasta a compartir esa misión de ataques aéreos, el presidente francés Hollande declarando el inicio de los ataque desde Paris. Toda esta publicidad mediática fue para justificar la necesidad de acordar una estrategia internacional bien orquestada para enfrentarse al EI bajo la batuta del inquilino de la Casa Blanca quien comparte junto a Israel de la mayor parte de los intereses en la producción petrolera en el norte de Irak, la región peligrosamente amenazada por el EI.
La historia se repite y lamentablemente las victimas, por ignorante o ingenuos, da igual, son los árabes. Estamos presenciando iguales escenas como en tiempos de la pre-invasión de Irak en 2003. La conexión de Saddam con Al Qaeda y su responsabilidad de los ataques del 11-S, caló muy bien en su momento en la mente occidental y en especial la estadounidense, tras aquellas nefastas y ridículas acusaciones de Bush junior y de su consejero mentiroso profesional Blair, a quienes se reunió el presidente Aznar, y por boca de sus delegados ante el Consejo de Seguridad. Surge la declaración actual sobre los restos del ejército de Saddam y su participación como aliados a los yihadistas del EI. Confirmar la relación de éste con restos del partido Baas es una estrategia perniciosa para profundizar aún más el sectarismo religioso y la creación de las minorías en Irak como en Siria para exportarla a los contiguos países de Oriente Próximo como al Norte de África. Hacernos creer que el EI busca la ayuda de los suníes iraquíes es una incitación para despertar una mitad chiita de la sociedad iraquí apoyada por Irán en contra de su otra mitad.
Hasta el momento no hay un inventario verificado del número exacto de los armados del EI. Este oscila entre 13.000 y 82.000 (según qué fuente), y últimamente alcanzan los 100.000 al adquirir más adeptos para luchar contra la “cruzada” occidental. Incluyen al menos 3000 procedentes de países europeos y unas decenas de los EE UU y Australia. La insistencia de la declaraciones norteamericanas de que el objetivo es la contención del EI y su debilitamiento y no su destrucción, en una guerra que podría durar más de 3-4 años, no es más que encontrar la forma de la destrucción de tanto armamento occidental vendido, primordialmente estadounidense, a los jugadores en la región. ¡Qué importa mientras el comprador sea un país árabe y quién pague la factura es otro pletórico de petrodólares! Las víctimas son ciudadanos árabes, de mayoría musulmana que lucha contra otros musulmanes descerebrados, rechazados por sus sociedades occidentales, donde nacieron en países democráticos y que les proporcionaron todo el bienestar y la oportunidad sin que ellos pudieran asimilar la convivencia dentro de su sistema. ¡Por algo será!
Todo en la región tiene conexión con el problema madre, el conflicto árabe sionista.
Después del alto fuego el pasado mes de agosto entre palestinos e israelíes a raíz de la agresión criminal de Israel contra Gaza, Netenyahu quiso hacernos entender que tanto los palestinos con pasaporte israelí, o los árabes del 48 como les gusta llamarlos, forman una incubadora de yihadistas del EI. Con la esperanza de unificar los esfuerzos de esta coalición contra la resistencia Netenyahu declaró que los armados del EI son los mismos que los miembros de la resistencia palestina de Hamás y Al Qassam así como la libanesa de Hezbollah. Yo coincidiría con el escritor jordano T Masarweh cuando compare todo lo contrario: el sionismo y la ideología del EI son la misma cosa. Ambos se esconden detrás de alegaciones religiosas. Para uno estas están basadas en alegaciones divinas bíblicas y para otros en interpretaciones caprichosas de su propia visión de la religión. Pero ambos coinciden también en disfrutar ver la sangre del adversario, la destrucción y el rencor. La historia del sionismo en Palestina confirma esta opinión. Por supuesto nadie hizo caso de tan desesperada postura israelí, en busca desesperada de algo que compense la decaída de su reputación tras el fracaso al no haber conseguido ningún objetivo de la agresión criminal contra Gaza: desarmar y debilitar a Hamás, destruir los túneles y asegurar la seguridad de los colonos en el sur de Palestina ocupada.
Añado algo más. Si de verdad la coalición internacional pretende contener y más tarde acabar con el EI, entonces ¿por qué estos aliados no coordinan con el régimen sirio que ambos se enfrentan al mismo enemigo? O ¿por qué no están presentes tanto la oposición siria interna que es la verdadera que vela por no internacionalizar la “revolución” como tampoco lo están los llamados Coalición del pueblo sirio ni el Consejo de Estambul? ¿Por qué la CI no coordina con otros países regionales como Líbano e Irán que también coinciden en los mismos objetivos, acabar con el caos y la destrucción? ¿Es esto debido a la ignorancia del señor promotor de la coalición, el presidente Obama, o a su ofuscación para negar lo que realmente ocurre en la región como origen de todas las guerras desde que se creó la entidad sionista y en su afán de la destrucción del pueblo palestino como de violar sus derechos humanos? Por supuesto todo este desplante unilateral generó un malestar generalizado contra la política del mejor defensor y aliado de los israelíes, particularmente los EE UU, y contra los aliados y “secuaces” europeos lo que animó a numerosos jóvenes, europeos incluidos, que rechazan esta política de doble rasero, y otros jóvenes regionales desesperados por sentir pasar los años sin esperanzas de encontrar la solución justa y duradera, para luego alistarse en el EI en claro rechazo a los planes del nuevo colonialismo.

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