GUERRAS EXTENSIBLES EN ORIENTE PRÓXIMO

La destrucción continúa. El derramamiento de sangre es más caudal. No está permitido el uso del arsenal militar de los árabes contra un enemigo común, o contra quien lo es por lo menos en teoría. Los árabes se alían en coaliciones contra ellos mismos. Tan fácil es hacerles cambiar de estrategia y objetivos porque sabe si no lo hacen, sus tronos son vulnerables y los sustitutos están en cola. La actual es una situación penosa e irreparable en décadas venideras. Todo se pinta mal. Minorías religiosas, que siempre llevaron en su sangre los genomas de aquellos fundadores de las primeras civilizaciones de la humanidad en Mesopotamia como caldeos, babilonios y asirios son ahora sacrificadas y masacradas a mano de “nuevos mongoles” y descerebrados salafistas alimentados por el odio hacia el otro que piensa diferente y financiados lamentablemente por el dinero de los árabes pero siempre orquestados por la malvada maquinaria imperio colonialista.
Quien mira a Oriente Próximo encuentra un mapa de mundo árabe inestable enemistado y foco de rivalidades interminables ocasionados por el vacío en primer lugar de una política árabe unida y en segundo por la incitación a enemistades por un aliado común, EE UU, entre gobiernos a pesar de la existencia de una liga que teóricamente les agrupa para tomar políticas que conciernen a asuntos internos sin la necesidad de invitar a terceros. Además de la existencia de consejos como el cooperativo de países del Golfo y el del Magreb. Ambos en vez de reforzar la liga han ocasionado su debilitamiento que presenciamos hace poco más que aparente en el escenario de la primavera árabe.
Ahora bien, resulta obvio saber que quién produjo ese vacío es el verdadero responsable del deterioro social, político, económico y de la inestabilidad regional. Es quién vela por sus propios intereses económicos a expensas de aquellos de los demás. Es el objetivo principal del imperialismo camuflado hoy en día en el BM, el FMI, las ONGs, la Amnistía Internacional, y demás en las demás asociaciones caritativas…etc.
¿Y por qué pasa todo esto? Pues muchos apoyan la teoría conspiratoria dada que la región es la más rica en recursos energéticos que la beneficia de un ingreso multimillonario que sobrepasa con creces sus necesidades presupuestarias. Mantener la región debilitada y enemistada entre sí y aprovechando ahora contra una potencia en auge, militar y nuclear, la iraní, como contra otra más bien económica gracias a un sistema de democracia armonizada con el islam político, la turca de Erdogan, que cada una de estas potencias busca un mayor terreno de dominio pero chocan con otro país, el de Arabia Saudí, que gracias a sus enormes ingresos de petrodólares que le hace capaz de comprar socios y mercenarios cuanto y cuando quiere, resulta que tenemos este pésimo escenario bélico que conduce a una situación tan destructiva como sanguinaria. Por supuesto convertir la región en un mercado de armas que mantendrá a la industria militar, principalmente occidental y estadounidense en particular, además de la rusa y la china resulta en un sólido cimiento de sus competidoras economías.
Claro está, todo este nuevo escenario, concretamente desde la primera guerra del Golfo 1980-88, ha colocado el conflicto principal árabe sionista, reducido últimamente al conflicto palestino israelí, a un segundo o quizás a tercer lugar en lo que respecta a preocupación e interés mundial. Lo que ha beneficiado a Israel a seguir con su plan de usurpación imparable de tierras palestinas y violación de los derechos básicos sin prestar atención a las resoluciones de la, falsamente llamada, comunidad mundial o de las otras dependencias de las NN UU, como las de su Consejo de Seguridad. Esta postura es siempre apoyada por los vetos de su padrino político, EE UU, que cada vez tiene que ceder a sus exigencias gracias a la influencia del lobby judío que juega un papel importante dentro de su congreso. Recordemos el último desafío del PM israelí Netenyahu y su insólito discurso ante el congreso.
Para en entender el conflicto o los conflictos perennes en el mundo árabe debemos volver a su origen, el reparto de despojos del imperio otomano tras la 1ª GM, cuando el sionismo mundial sacó su provecho para cometer su proyecto ideado a finales del siglo XIX, cuando buscó el beneplácito de los gobiernos imperialistas entonces en decadencia, el inglés y el francés que accedieron a otorgar un territorio que no les perteneció a un grupo ajeno a la región. A cambio vieron factible mantener su egoísmo colonialista en la región como patrocinadores de la creación de esa bastarda entidad.
A todos nos suenan el tratado Sykes Picot y la fatídica Declaración de Balfour. Basta de ver las intervenciones de estos últimos gobiernos en Afganistán, Irak, Libia, Siria para llegar a entender el añoro de estos dos gobiernos y el irrenunciable deseo de su pasado imperialista.
El mapa geopolítico del mundo árabe en particular y el de la región de oriente Próximo, seguirá transformándose ya que los intereses de hace un siglo han cambiado de dueño.

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