Las nuevas viejas estrategias occidentales en Oriente

El ISIS, EI o Daesh tiene una sola estrategia que curiosamente reúne bajo su liderazgo a diversidad étnica de sus yihadistas, lo contrario pasa con las decenas de países que forman la coalición (la de Obama), pero no tienen una sola estrategia. Así vemos los países regionales –árabes y Turquía- con intereses propios están llevando la tutela de los yihadistas pero con diferentes estrategias en su enfrentamiento en Siria que en Irak. Y la peor de todas es la estrategia, en caso de que existiese a corto plazo, es la de los EE UU que en palabras del Department Press Secretary John Kerby en una entrevista con la CNN dijo que “se necesita una paciencia estratégica ya que las operaciones durarían entre 3-5 años y una buena gobernanza en Irak”. También se olvida de la ineficiente lucha desde hace un año contra Daesh y las “equivocadas” entregas de armamentos, la venta del petróleo a través de Turquía,…etc.

Es curioso oír tales declaraciones sabiendo que EE UU es quien haya destruido Irak e incitó al sectarismo en su claro apoyo a Maliki y ahora se ríe de su sucesor Abbadi exigiéndole primero una buena gobernanza antes de brindarle la ayuda que solicita. En Irak el sectarismo es lo que divide al pueblo y más bien empuja a su enfrentamiento y esto jamás podrá reunir sus fuerzas contra el enemigo común, Daesh.

En Siria, el fallo de Asad es no tomar en serio el inicio de la insurgencia en Deraá y su arrogancia en el trato posterior divulgando que Siria es inmune a la primavera árabe.

Tanto Turquía como Israel están interesados en derrocar al régimen de Damasco y cada uno en acorde a su agenda. El primero, respalda dividir a Siria y por ello ha creado al ejército Al Fatah para lograr sus pretensiones territoriales en Siria y desde ahí propagar su dominio en los demás países árabes. Prueba de ello es su descarada y descubierta intervención bélica en Edleb y las presiones consecuentes sobre Damasco. Y las últimas declaraciones en fotos y videos del periódico Jumhuriet[1]  sobre las supuestas ayudas de Erdogan para el pueblo sirio por medio de las ONGs no fueron más que armamentos y municiones para los yihadistas. Por supuesto estas intervenciones turcas son parte del enfrentamiento contra Irán y quien puede abarcar más bajo su dominio, dado que el mundo árabe nunca desde la primera guerra mundial estuvo tan en decadencia y de más baja estima mundial.

La consolidación de Irán como una potencia considerable inquieta tanto a Israel, y por supuesto más aun a Arabia Saudí, si no cómo se explicaría las continuas y desesperadas llamadas de Netenyahu para la destrucción del proyecto nuclear iraní.

Mientras que el segundo jugador en la región Israel, que no puede ocultar sus intenciones de debilitar al estado sirio, conduzca esto o no al derrocamiento de su régimen, sigue su estrategia de destruir el estado y debilitar su ejército después de haber conseguido hacer lo mismo por medio de la invasión contra Irak. Se sabe que Israel recibe a los heridos, y no creo que sea por un acto humanitario, y les trata en sus hospitales, encontrar armamentos de fabricación israelí en poder de los yihadistas. Israel no esconde sus intenciones de crear una zona de Al Nusra Land en la frontera son Siria como lo hizo una vez al sur del Líbano como Saad Land-

En definitiva, Daesh es un instrumento en manos de EE UU, Israel, Turquía y con la ayuda de los regímenes reaccionarios árabes en Arabia Saudi, Qatar, y algunos otros del Golfo, lograrán a través de ello sus anhelos colonio-imperialistas.

Recientes documentos de Inteligencia desclasificados indican que la llamada coalición anti-Daesh, liderada por EE. UU., ayudó al surgimiento del grupo terrorista ISIS, Daesh, con el propósito de aislar al presidente sirio, Bashar al-Asad, y contener la creciente influencia de Irán en Oriente Medio.[2]

De acuerdo con informes de la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA, por sus siglas en inglés), la coalición internacional que trata ahora de parecer una alianza antiterrorista, sabía por lo menos desde agosto de 2012 que los precursores de Daesh, es decir, Al Qaeda en Irak y el grupo baasista yihadista del Estado Islámico de Irak, junto con otros grupos afiliados a Al Qaeda, dominaban la oposición siria. Tal como la había publicado hace pocos días el Global Research.

El documento de siete páginas, revela que EE.UU. y sus aliados, conscientes de que el grupo Al-Qaeda en Irak estaba perdiendo su poder entre los años 2009 y 2010, le ayudaron a resucitarse, brindándole todo tipo de ayudas financiera, armamentística y de entrenamiento. Para la denominada coalición anti-Daesh, estos grupos extremistas constituían “un activo estratégico para sus objetivos geopolíticos”, según el artículo.

El ascenso de Daesh no sólo se predijo, sino que fue el objetivo expreso de las potencias occidentales que patrocinan la oposición siria con el fin de oponerse a Al-Asad y contener a Irán. El documento señala que Occidente conocía que el surgimiento de Daesh tendría graves consecuencias para la estabilidad de Irak, e incluso conllevaría sin duda a la caída de importantes ciudades como Mosul y Ramadi, capitales de las provincias iraquíes de Nínive y Al-Anbar.

La coalición anti-Daesh estaba al tanto de que la oposición siria tomaba “una dirección sectaria clara”, y que “los salafistas, los Hermanos Musulmanes, y Al-Qaeda en Irak son las principales fuerzas que impulsan la insurgencia en Siria”.

“A pesar de estos hechos” Occidente, los Estados árabes del Golfo y Turquía apoyaban a la oposición mientras que Rusia, China e Irán respaldaban al régimen (Gobierno electo de Al-Asad), según el texto.

El artículo agrega que la coalición liderada por EE.UU. que está ahora “luchando” supuestamente contra el EI, respaldó continuamente a una oposición que sabía que era dominada por los extremistas y (grupos) sectarios, a los que describía y sigue describiendo como los “moderados”, con el propósito de debilitar al Ejecutivo de Damasco y atenuar la influencia de Irán en la región.

Desde el inicio de la crisis en Siria en marzo de 2011, EE.UU. y sus aliados regionales y occidentales han jugado un papel activo en atizar el fuego de la insurgencia y la violencia encendida por grupos terroristas.

A mediados de febrero, Estados Unidos y Turquía llegaron a un acuerdo para entrenar y equipar en suelo turco a miembros de la llamada “oposición moderada” de Siria.

Además de Turquía, Arabia Saudí y Qatar se han ofrecido para albergar en sus respectivos territorios los campos de entrenamiento de unos 15 mil miembros del autodenominado Ejército Libre Sirio (ELS), al que Estados Unidos califica de oposición “moderada”. Pero se olvidan, como es habitual de su doble rasero que estos grupos terroristas han cometido ingentes crímenes de lesa humanidad contra la nación inocente siria, matando a cientos de miles de personas.

[1] http://lenziran.com/2015/06/01/turkish-president-accused-jumhuriet-daily-of-espionage/

[2] http://www.hispantv.com/newsdetail/Siria/32664/%E2%80%98EEUU-ayudo-al-surgimiento-del-EIIL-para-aislar-a-Bashar-al-Asad%E2%80%99

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