La guerra de Siria: Un objetivo y dos coaliciones

Un objetivo y dos coaliciones, la Americana y la Rusa

Objetivo: ¿la destrucción de Daesh o la recuperación de la influencia rusa  en la escena geoestratégica mundial?

Los acontecimientos y su resultado a lo largo de los últimos 12 meses después de la decisión norteamericana de contener a Daesh y la formación de la coalición mundial, que consta de más de 60 países liderada por Washington, han demostrado que nunca fueron serias. EE UU tienen intereses diferentes a los de Siria y al resto de  países árabes.

Sabemos que gracias a la conspiración franco-británica mediante el tratado de Sykes—Picot se dividió Siria en cuatro distintas entidades-estados: Siria actual, Irak, Jordania y Líbano. Palestina quedó excluida bajo un protectorado británico especial para favorecer la posterior creación de la entidad sionista como estado israelí en Palestina[1]. Se mantuvo a estos estados árabes con un ejército de identidad propia de cada país. Al mismo tiempo que se comprometió mantener al israelí como el más fuerte contando con un arsenal, el más sofisticado y avanzado,  facilitado por EE UU particularmente.

Nunca confié en los políticos estadounidenses, quiénes mienten cada vez que hablan. Prueba de ello es la historia de la que estamos siendo testigos.

Su situación en Siria e Irak, la de los actores norteamericanos, está complicándose en el ámbito político y más concretamente desde que el presidente ruso Putin ha decidido apoyar sin límites al régimen sirio- Se conoce ahora la disposición del presidente iraquí para aceptar la intervención rusa en Irak una vez terminada su misión en el país vecino- Y esto se considera una rendición por parte de los estadounidenses y de sus aliados regionales en su apoyo a la guerra en Siria. Se han visto derrotados a pesar de cinco años de guerra a través de mercenarios reclutados en más de 80 países contra Siria. Hace dos años EEUU amenazó con destruir el arsenal químico sirio por medio de ataques aéreos (un arma de disuasión frente el enemigo sionista),  pero gracias a los rusos que propusieron a los sirios deshacerse de ello bajo supervisión de las ONU  pudieron calmar los ánimos bélicos por un tiempo.

Ahora EEUU trata de encontrar un culpable de su fracaso y de la enorme destrucción en la región. Quiere sentirse libre y mostrar al mundo que tiene sus manos limpias de toda responsabilidad, como quien tira la piedra y esconde la mano.

Occidente en general y los EEUU en particular mienten y vienen haciéndolo y engañándonos desde hace más de seis décadas, el ejemplo está en la política relacionada con el conflicto árabe sionista o palestino israelí. Cuando crearon la coalición contra Daesh declararon que necesitaría varios años, de 7 a 10, para contener su acelerada expansión y amenaza en los pueblos de la región. Ahora bien, tras el giro en la escena bélica causado a raíz de la intervención rusa, la falta de claridad y la ambigüedad envuelven la posición occidental: escuchamos declaraciones desde confusas a contradictorias e  incluso confesas de haber perdido la iniciativa.

Respecto a Rusia, que no renuncia a su legado político como una de las cinco potencias permanentes del Consejo de Seguridad y legítima heredera de la extinguida Unión Soviética y la cual tiene en su posesión una enorme arsenal militar que incluye armas atómicas y que no se puede permitir perder ante la OTAN (caso de la anexión de Crimea), sin importar cuán enormes sean las sanciones político-económicas impuestas; Rusia vuelve a confirmar que no renunciaría a la ayuda de sus aliados en oposición de lo que hace EEUU quien suele abandonar a sus aliados de la noche a la mañana.

Bienvenida sea la activa intervención militar rusa que parece estar surtiendo efecto, poniendo en evidencia la doble medida occidental que roza la complicidad. Es también una verdad que Rusia no oculta sus intereses en Siria: es su único bastión en aguas calientes del Mediterráneo con una base naval en Tartus y otra aérea recién instalada en Latakia. A diferencia de occidente, los intereses rusos nunca se pretendieron llevar a cabo a expensas de la destrucción del país aliado como lo hace EE UU derrocando gobiernos e implantando títeres. Bienvenidos sean los ataques aéreos de la aviación rusa siempre que estén dirigidos contra bases y cuarteles de Daesh, y cuya intención sea la de poner fin a la existencia de los terroristas mercenarios, algunos entrenados por EE UU- se habla de bases en Libia y en Jordania aunque en menor medida dependientes de la CIA- estos mercenarios están financiados por el petrodólar árabe, bien servidos por Turquía ofreciéndoles paso libre, bases de entrenamiento y compra del petróleo robado y permitiendo su transporte por su territorio, y sin olvidar la participación oculta de la entidad sionista y sus conspiraciones además de la ayuda que le brinda a los heridos de Al Nusra ofreciéndoles un línea de retaguardia en los Altos del Golán y la hospitalización de los heridos. Israel es la gran interesada en mantener las llamas de la guerra para destruir a Siria como se hizo en Irak. Bienvenida la actuación rusa que con toda seguridad acabará con la presencia de los terroristas extranjeros para favorecer las circunstancias para la resolución política entre la verdadera oposición, la no armada, y el régimen de Damasco. No puede haber una oposición armada aliada con los terroristas mercenarios. Deben ser los mismos sirios los principales protagonistas y la parte dialogante en futuras negociaciones. Bienvenida sea toda participación que favorezca el desarme y el cese de la destrucción y la renuncia al sectarismo alimentado por la intervención occidental. Y por último, es de esperar que la población civil se vea afectada, pero ¿por qué hablar de daños colaterales unas veces y en otras de crímenes de guerra contra inocentes víctimas de civiles?

No cabe duda de que la intención de occidente sea mantener el status quo, o sea, mantener ambas partes beligerantes sin perder posiciones, es la política de mantener fuertes a Daesh, Al Nusra y al Ejército Sirio Libre además de una docena de otras facciones armadas, todas dirigidas por sus patrocinadores financieros. Todos forman por separado un frente contra el ejército nacional sirio el cual y contra toda publicidad occidental encuentra considerable apoyo entre una amplia base popular.

La activa intervención rusa va en contra de la estrategia estadounidense y sus aliados occidentales en particular Francia, Inglaterra, Alemania. Esta estrategia se está viniendo abajo y dejando al descubierto los verdaderos intereses occidentales de mantener esta región como una fuente de energía barata para sus industrias e inmenso mercado para sus productos, en especial de su industria militar. La intervención rusa mezcla todos los papeles y obliga diseñar una nueva hoja de ruta para el conflicto sirio. EE UU deberá aclarar su estrategia, si tuviese alguna, y Europa tendrá que moverse también ante la oleada del mayor éxodo de civiles desde la segunda conflagración mundial. No solo los sirios buscan refugio en Europa, sino que también lo hacen iraquíes, iraníes, turcos kurdos, libaneses, afganos, libios y sudaneses; como consecuencia de la política occidental desde la guerra entre Egipto y Siria contra Israel en octubre de 1973. Me siento ansioso por saber qué deberían decirnos los aliados árabes en la región en respuesta a los nuevos acontecimientos en Siria y cómo justificarían sus nuevas políticas.

[1] https://www.facebook.com/worldbulletin/videos/982582858435379/?fref=nf

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