Los atentados terroristas de Daesh son el antesala de la guerra abierta I/II

Se necesita una respuesta contundente para acabar con la barbarie del yihadismo, pero ¿quién es capaz de ofrecerla y ejecutarla?

No importa donde golpea el terrorismo y tampoco donde hayan caído más víctimas. Importa una muy enérgica y contundente repuesta para acabar con él. El terrorismo yihadista no solo ha actuado esporádicamente en Europa, también actúa en diferentes países y casi a diario matando musulmanes. Es hora de secar las fuentes y bloquear su financiación, frenar su propagación y el suministro de arsenal, así como el reclutamiento de yihadistas. Para acabar con los mosquitos ha de secar los humedales.

¿Nos ataca el terrorismo por lo que hacemos y por nuestra política en la región, o por lo que realmente somos? Evidentemente la respuesta vendrá diferente según quien la atestigua.

¿Quiénes son los yihadistas y qué buscan de sus crímenes?

El yihadismo de DAESH corresponde a una organización evidentemente impenetrable, por lo menos por ahora, cuyos jefes no son reconocidos pero con plazas de responsabilidad bien escogidas. Es una organización que no puede haber nacido de la noche a la mañana y adquirido tanta solidez sin tener detrás una mente con ideología y experiencia en la organización de estado. Para esto hace falta colaboración de todos sin miramientos de intereses particulares. No se puede fiar de los terroristas ni controlar sus pasos ni procedimientos.

No cabe duda que el objetivo de la barbarie es provocar el mayor daño y la crueldad de forma indiscriminada entre la población civil.  Hemos dejado prosperar a toda la oposición primero en Iraq y luego en Siria y particularmente al más cruel, sin actuar enérgicamente para erradicarlo desde el primer momento. El daño que pueda causar esa expansión de dominio rebotará con toda seguridad hacia la fuente que lo alimenta y lo financia. Francia en concreto ha apoyado la oposición en Siria, ha armado a algunos grupos rebeldes y se ha demostrado inflexible contra el régimen de Assad según el geógrafo Fabrice Balanche, especialista en Siria y director del Grupo de Estudios del Mediterráneo y Oriente Medio en la Universidad de Lyon, también es el país que más yihadistas proporciona según datos del ministerio del Interior francés pero son más de 2000 según fuentes no oficiales de los servicios de información.

Daesh fue creado y alimentado, aunque fuera de forma indirecta, en parte,  por occidente gracias a las guerras en Iraq, Libia y Siria desde aquella de Afganistán.

Desde marzo 2011, inicio de las revueltas populares en Deraa, Siria, en seguida se aprovechó de armarlas con dinero Saudí y ayuda logística del embajador norteamericano en Damasco, Robert Ford quien se reunía con saboteadores e incitaba a manifestar contra el régimen. Ford visito a Hama provocando al régimen al incitar a los manifestantes a exigir cambio del régimen,  Luego acudió a Deraa, desafiando la prohibición del régimen a los diplomáticos extranjeros de que abandonaran la capital.

La oposición al régimen fue propagándose y adquiriendo mayor difusión. En seguida toma el carácter religioso sectario.  Entonces entran en juego, con financiación y compra de armamentos igual que enviar reclutas para la oposición. Al principio esta participación fue de forma encubierta por  Arabia Saudí y Qatar, ahora son los principales jugadores y exigente de reemplazar al presidente Assad. Estas ayudas se transformaron en una escalada financiación y provisión de armas. El tipo de armas últimamente es más sofisticado y ofensivo. La oposición se diversifica según sus patrocinadores y el interés que estos albergan detrás por mantener su presencia como un elemento más con quien contar para negociar. Más tarde intervienen en el terreno a petición del régimen la milicia de Hezbolla y otros oficiales iranís para brindar ayuda militar al régimen. Rusia y China no esconden su apoyo político enfrentados a la política de países europeos, Estados Unidos, Turquía, Israel, además de los países árabes productores de petróleo como Arabia Saudí.  Resulta obvio que se utilice a DAESH, siendo la oposición más fuerte, como un instrumento para derrocar al gobierno sirio mientras sigue dependiendo de sus patrocinadores

Al Qaeda fue criado en Afganistán para luchar contra el “impío soviético” tras su intervención en el país en 1978. Sus elementos fueron bien entrenados por los Estados Unidos y financiados de particulares de países del Golfo como de fuentes estatales de países árabes principalmente Arabia Saudí. Después se rebelaron contra su mejor patrocinador, los mismos Estados Unidos durante los ataques del 11-S. No cabe duda que DAESH fuera el producto de las circunstancias actuales que la intervención estadounidense y de la coalición en Iraq ha favorecido. DAESH también ha podido reclutar y acoger a muchos de sus elementos, desertados de otros grupos que luchan en Siria y que fueron entrenados por los mismos Estados Unidos. Estos alegan que los entrenan para la oposición “moderada”, el grupo Al Nusra, cuyo objetivo no difiere del de DAESH, derrocar al gobierno sirio.

En menos de dos semanas DAESH ha actuado contra cuatro países, el avión ruso en el Sinaí, en la base de entrenamiento en Jordania,  un día antes de su último crimen en París actuó en el sur de Beirut. Cualquier país es vulnerable porque el terror no tiene fronteras físicas y tiene potenciales elementos para reclutar de grupos sociales en la periferia de grandes ciudades y demás suburbios de capitales europeas. Son incontrolables sus movimientos como impredecibles sus futuras actuaciones. Suelen demostrar coordinación y obediencia al principio y posteriormente la rebeldía, una vez hayan alcanzado el poder económico y el dominio  sobre el territorio conquistado. Con su política de infundir el miedo, como la decapitación y el chantaje, consiguen más adictos descerebrados que esperan llegar al paraíso cuanto antes según cuantos más inocentes asesinan.

DAESH últimamente se autofinancia después de conquistar bastantes territorios del oeste de Iraq y del norte y este de Siria, territorios industriales que albergan una región rica productora de petróleo además de ser una productiva agrícola. Con esta estrategia han obtenido más sofisticados armamentos, la logística necesaria como la venta del petróleo a través de Turquía y a buen precio cuya mayor parte es destinada a Israel. Sabemos que muchos heridos de Al Nusra son bien acogidos y atendidos en los hospitales israelíes.

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