Obama y el anuncio enmascarado de la retirada de EE UU de la región de Oriente Próximo. ¿Es el reflejo de un fracaso?

Obama y el anuncio enmascarado de la retirada de EE UU de la región de Oriente Próximo (O.P.). ¿Es el reflejo de un fracaso?

El presidente inquilino de la Casa Blanca ha anunciado sus intenciones políticas de la administración de Washington después de siete años de liderar la política de la nación mas potente. Reconoce que el objetivo principal que interesa a Washington debe ser una retirada parcial o gradual de la región de O.P. y que su preferencia estratégica debe desplazarse hacia el Pacifico, el “pivote asiático” como lo llama él mismo. Para él organizar contener el surgimiento militar y económico de China debería ser una prioridad más acuciante que dedicarse a resolver, donde han fracasado sus antecesores,  el rompecabezas de O.P. e incluso a volver la guerra fría contra su nuevo adversario, Putin. A Europa basta incitarles a mantener la unión y a ampliar sus esfuerzos contra  la federación rusa con nuevos tratados de comercio e inversión.

Aboga por la retirada por haber fracasado en resolver el problema primordial árabe sionista, hoy en día es más conocido por palestino israelí. Obama sintió frustración tras su enfrentamiento con el P.M. de Tel Aviv Bibi Netenyahu quien no aflojó el pulso contra la nueva doctrina de Obama desde su famoso discurso en 2009 en El Cairo, al cual Bibi ha respondido descaradamente en otro ante el Congreso norteamericano con un espíritu desafiante que nadie ha atrevido hacer en toda la historia de EE UU.

Obama ha fracasado en conseguir la creación de dos estados, palestino e israelí, donde su antecesor Bush hijo prometió resolver antes de 2005.

También ha fracasado en resolver la guerra en Siria, más bien su pasividad recurrente y su complicidad influyeron directa e indirectamente en echarle más leña al fuego sirio para extenderlo y diversificar los grupos armados. Ha fracasado en resolver el caos iraquí después de haber contribuido la administración anterior a su provocación. Han destruido un estado soberano y laico que presentó un sólido muro ante el avance de islamismo de los ayatollas convirtiéndolo en un país fallido para entregarlo divido a Irán. Todo esto ha incitado a la creación de Daesh y muchos grupos clonados de Al Qaeda, a los que y según varios escritores que afirman el papel de Washington ha favorecido a su fortalecimiento. Nadie tampoco niega hoy día la colaboración de Turquía, Arabia Saudí y Qatar en primer lugar en su financiación, equipar con armamento cada vez más sofisticado, y así como el papel de Israel en proporcionarle ayudas logísticas y admitir a sus heridos en sus hospitales. Claro está para mantener la llama de la destrucción viva aunque no quisiera reconocerlo.

Con esta retirada Obama vuelve a poner el énfasis sobre sus tres primordiales objetivos: la seguridad de la fluencia del petróleo a buenos precios; la seguridad de la entidad sionista y la lucha contra el terrorismo que iniciaron Bush y su peña de neocons tras el 11-S.

La fluencia del petróleo está asegurado y con más barriles diarios al incorporarse Irán como antiguo productor después de varias décadas de embargo.

La seguridad del aliado sionista a quien jamás ha dejado de cuidar con ayudas económicas, financiación y préstamos sin devolver y equiparlo con lo más sofisticado de armamento especialmente la aviación, y políticamente con el veto en el Consejo de Seguridad y cerrar el ojo ante las constantes violaciones de los derechos del pueblo palestino bajo ocupación desde 1967, la confiscación de sus tierras, y la diaria humillación de los ciudadanos no judíos en Israel y Territorios Ocupados. Pues Israel está ahora más protegida que nunca gracias a la destrucción y disolución del ejército iraquí, la destrucción del sirio y su dedicada atención a resolver su guerra interna y, por último, la distracción del ejército egipcio, apartado de la escena bélica desde 1977 y la firma del presidente Sadat del tratado de Camp David.

La política de Obama ha creado otro país fallido en Libia con la complicidad del Reino Unido y Francia en primer lugar.

Entonces no nos extraña esta retirada disimulada de la presencia norteamericana heredada desde la británica después de la segunda conflagración mundial. Esta retirada sucede en el peor momento que forja el destino de la región, tras la aparición de nuevos potenciales jugadores geopolítico como consecuencia de apartar o aniquilar a otros y como resultado conduce a la polarización iraní saudí que marcará este cambio trascendental desde la primavera árabe.

EE UU se retira con la tranquilidad que sus intereses en la región estarán a salvo. Dando lugar a que surjan nuevas disposiciones para una proclamada alianza entre Israel y Arabia Saudí al creer enfrentarse a un enemigo común, Irán. La entidad sionista se verá  desempeñando el papel de un inesperado actor para apoyar a un país árabe contra los persas y a la vez más protegida al desviar la enemistad hacia un tercero, Irán y su aliado en el Líbano, Hezbollah. Además de la alianza anunciada hace meses entre Turquía y Arabia Saudí para encauzar los esfuerzos hacia el conflicto sirio.

Resulta entonces que esta retirada es más bien un reconocimiento de una negativa realidad, la frustración de no haber resuelto nada, mas haciendo de los conflictos regionales aun más complejos y difíciles de resolver y sin vislumbrar la luz al final del túnel para un cambio más favorable para su población.

Respecto al tercer objetivo de Washington que es el enfrentamiento al terrorismo al que los mismos norteamericanos y sus aliados crearon allá en los años setenta del siglo pasado desde su desempeño de obstaculizar y expulsar al invasor soviético de Afganistán, cosa que están repitiendo, al seguir los mismos pasos de escalamiento del escenario bélico en Siria. Este desatado terrorismo y sin control ha rebotado en el corazón de Europa, y mientras no traspase el Atlántico poco les importará a los norteamericanos.

En definitiva, esperamos un incierto futuro tras esta retirada y el abandono de Obama el próximo enero de la Casa Blanca. Entregará la batuta a uno de los tres candidatos a la presidencia. Uno republicano fijo, Donald Trump, de quien Obama ironizó sobre quiénes cuestionan la falta de su conocimiento en política exterior. “Se ha pasado años conociendo a líderes de todo el mundo: miss Suecia, miss Argentina, miss Azerbaiyán” dijo sobre la participación que tenía el magnate en la empresa que gestiona el concurso Miss Universo. Los otros dos demócratas: Hilary Clinton cuya postura beligerante es más que conocida y en caso de ganarle a su rival del partido Bernie Sanders, tendremos más de lo mismo, una caótica situación en manos de anarquistas sedientes de rencor a la civilización en general y no solo la occidental y armados radicales impregnados de ideología salafista que pretende llevar la región catorce siglos atrás. Mientras a Sanders no se le augura de momento su éxito en esta carrera hacia la Casa Blanca dada la maquinaria propagandística que juega en su contra por sus ideas tachadas de “antisemitas”. Es difícil de creérselas siendo él mismo un judío que no vacila en demostrar su oposición a la política de Israel por violar los derechos palestinos, y además aboga por desacelerar la carrera armamentística israelí desde los EE UU a quien exige más responsabilidad y reacción a la violación de las normas internacionales.

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